La obra que presentamos recoge aportaciones que llegan del ámbito de la medicina deportiva, de la preparación física y el entrenamiento especializado, de la psicología, la sociología y la pedagogía del deporte. Los capítulos está escritos por profesionales de prestigio. El observador neutral descubre que el árbitro del fútbol vela por el cumplimiento de las reglas, juzga las acciones de los jugadores e interviene en el juego. Sus decisiones influyen en la dinámica del partido, en el comportamiento de los jugadores, y en especial del público, y se realiza durante el tiempo que dura el partido. La característica clave del árbitro es que su actuación es determinante, inmediata y directa, pués decide si la actuación es o no conforme a las reglas y actúa en consecuencia. El observador también descubre un elemento muy importante en las acciones del árbitro: la movilidad por el terreno de juego, además de la posibilidad de comunicarse con los jugadores, con los árbitros auxiliares y el delegado de campo. El árbitro toma las decisiones a partir del reglamento pero siempre que da un amplio margen para la subjetividad, la interpretación, y el uso del sentido común que dependen de muchos factores, algunos muy difíciles de controlar en mínimos intervalos de tiempo. También la proximidad o no del público condiciona la actividad del árbitro y, a veces, tiene consecuencias negativas, incluso para la conservación de la integridad física del propio árbitro. Además, el clima emocional que se genera en determinados partidos donde los equipos se juegan algo más que el resultado, produce presiones en los árbitros. Esta trascendencia social, unida al sentido del triunfo como lo único importante y decisivo, hacen muy difícil la labor del juez deportivo. Por las razones apuntadas, las necesidades de la investigación y de la formación inicial y permanente de los árbitros, son factores estratégicos de primer orden. Por ello es importante continuar con los trabajos de investigación sobre los árbitros y publicar sus resultados; dotar a los árbitros de una formación cultural, técnica y personal que les permita mejorar sus competencias profesionales y potenciar trabajos de investigación como esta obra, que ayuden a la reflexión y a la acción fundamentada en consideraciones de índole científica. Por último, deseo insistir en que arbitrar es una tarea compleja y difícil y espero que estos trabajos les ayuden a arbitrar con más conocimientos, con más corrección con más amabilidad y con mayor sentido de la justicia.