Este libro aborda la Historia como una simbólica significativa sustentada en las fecundas enseñanzas de la Filosofía Perenne, o Tradición Unánime. Gracias a esas enseñanzas, nos dice el autor, cobra un sentido nuevo el «devenir de la Historia», estrechamente vinculado con el tiempo y sus ciclos, pero que también está dotado de otra significación más profunda, de carácter suprahistórico y metafísico, que es el que se destaca en estas páginas. En cualquier investigación que se lleve a cabo sobre la Historia, asegura el autor, siempre debería primar el punto de vista metafísico, entre otras razones porque siendo el más elevado pues se refiere a los principios universales, integra dentro de sí a todos los demás, como el uno contiene en potencia a todos los números, o el punto a la totalidad del espacio, que surge de su irradiación. Esos principios se constituyen en estructuras, pautas y modelos que manifiestan la intervención de la Inteligencia divina en la Historia, la que ha tejido su estructura visible e invisible, aparente y oculta. Si el fundamento y la causa del mundo visible es el mundo invisible, o Inteligible en el sentido que lo entiende Platón, nada existe en el plano de la Historia que no tenga su origen en una idea o principio de orden superior. La verdadera Historia es Arquetípica, y de ella deriva la Historia humana, expresándose en todas las dimensiones del tiempo y del espacio