El viaje de la familia MacDonald a la Iglesia católica

De pequeño, mi marido había sido bautizado en la Iglesia Católica, pero no recibió ningún otro sacramento. Aunque, ya como familia, frecuentamos algunas iglesias, ni mis hijos ni yo estábamos bautizados.

Sin embargo, nuestra hija pequeña nos ayudó a dar el paso. Desde que tenía pocos años, le resultaba sencillo rezar y acudía habitualmente a la parroquia. Finalmente, pidió ser bautizada. Como insistió mucho, mi marido y yo pensamos que quizá Dios nos estaba llamando a la Iglesia que él había abandonado tantos años atrás.

Uno de los profesores de catequesis nos habló un día sobre cuánto el
Señor le había cambiado su vida ordinaria: desde que practicaba su fe
todo era igual, pero todo había cambiado.

Los seis comenzamos a frecuentar las clases de catecismo. Al inicio, yo era un poco escéptica e incluso contraria, por eso me sorprendió comprobar que, pasado un tiempo, las clases y la misa dominical era algo que toda la familia esperaba con ilusión.

Uno de los profesores de catequesis nos habló un día sobre cuánto el Señor le había cambiado su vida ordinaria: desde que practicaba su fe todo era igual, pero todo era diferente. En su discurso, su devoción por un santo llamado Josemaría Escrivá era evidente. Lo que me llamó la atención es que este sacerdote no sólo reconocía y valoraba las acciones aparentemente mundanas que hacemos cada día, sino que nos enseña a verlas como oportunidades que cada uno tiene para construir la Iglesia.

Como madre de cuatro niños, mis días están siempre muy ocupados, pero también algunas veces siento que no he hecho nada valioso, ni he contribuido de modo eficaz en la sociedad. Por eso, me consuelan las palabras de san Josemaría, que dice ” la santidad no es cosa para privilegiados, sino que pueden ser divinos todos los caminos de la tierra, todos los estados, todas las profesiones, todas las tareas honestas. Todos, hombres y mujeres, allí donde estén pueden alcanzar la perfección cristiana”.

Por tanto, como madre de cuatro niños, contribuyo con la Iglesia cuidando de mis hijos y sirvendo a mi familia realizando mis tareas lo mejor que puedo. Esta idea me da fuerza y ánimo cada día.

The MacDonald Family, USA
2015

(Si quiere leer más historias en las que se demuestra la intercesión de san Josemaría, visite el website del St. Josemaría Institute)

Más anécdotas: