La Blogosfera de Anecdonet

Cosmética y derechos

Ser audaces - 8 hours 45 min ago
Si algo caracteriza la política del gobierno español es su defensa y marketing de una supuesta extensión de derechos individuales. Digo supuesta porque en el fondo se trata de una mera operación de maquillaje que no conduce a nada. Por... Anibal Cuevas
Categories: Familia, Vida

Homilía Domingo 17º t.o. (A)

Predicanet - Thu, 2008-07-24 19:19
(1 Re 3,5.7-12) "Te doy un corazón sabio e inteligente"
(Rm 8,28-30) "Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para bien"
(Mt 13,44-52) "Saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos"

Diversas parábolas

También hoy la lectura del Evangelio según Mateo en la liturgia dominical nos recuerda la verdad sobre el reino de los cielos, según habló nuestro Señor Jesucristo en algunas de sus parábolas:

-en la parábola del tesoro escondido en un campo;

-en la parábola del mercader, que va en busca de perlas finas;

-en la parábola de la red echada al mar para la pesca.

Al mismo tiempo leemos en la Carta de San Pablo a los Romanos esta afirmación: “Hermanos: Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para bien: a los que ha llamado conforme a su designio†(8,28).

Unión con María

En la Virgen se realiza de modo más pleno el reino de los cielos. Y también por medio de Ella el Evangelio de Cristo habla a las generaciones de los hombres, que se renuevan siempre.

Recemos, pues, para que crezca en cada uno de nosotros ese amor de Dios del que escribe San Pablo. El amor es la fuente de todos los bienes, porque “a los que aman a Dios todo les sirve para el bienâ€. El Amor es un don de la gracia divina y al mismo tiempo contribuye a aumentar la gracia. De este modo se realiza también nuestra vocación según el designio de Dios.

Hoy en unión con María imploramos esto para nosotros mismos.

Vacaciones

Un pensamiento y un saludo particular quiero dirigir hoy a los jóvenes, a quienes el período de vacaciones ve fuera del marco de las ocupaciones habituales. Quisiera desear a cada uno de ellos que sepan hacer de estas semanas “diversas†una ocasión de crecimiento humano, en el encuentro con ambientes y personas nuevas, en la creación de amistades nuevas, en el contacto regenerador con la naturaleza, de la que la vida moderna aleja por fuerza con demasiada frecuencia. Las vacaciones se manifiestan de este modo como una experiencia tonificadora precisamente por las oportunidades que ofrece de ampliar, por una parte, el círculo de los propios conocimientos y, por otra, de encontrar la lozanía y el gozo de las cosas sencillas y genuinas, a las que la vida “artificial†de cada día nos ha deshabituado. Que de todo esto brote en el corazón un sentimiento de gratitud más viva hacia Aquel que es el Creador sabio de toda belleza visible y es la fuente última de todo amor auténtico.
(Cfr. www.almudi.org)
Aprender a rezar y predicar
Categories: Predicación

Meditación Domingo 17º t.o. (A)

Predicanet - Thu, 2008-07-24 19:15
«El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo que, al encontrarlo un hombre, lo oculta y, gozoso del hallazgo, va y vende todo cuanto tiene y compra aquel campo. Asimismo el Reino de los Cielos es semejante a un comerciante que busca perlas finas y, cuando encuentra una perla de gran valor va y vende todo cuanto tiene y la compra. Asimismo el Reino de los Cielos es semejante a una red barredera que, echada en el mar, recoge toda clase de cosas. Y cuando está llena la arrastran a la orilla y sentándose echan lo bueno en cestos, mientras lo malo lo tiran fuera. Así será al fin del mundo: Saldrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos y los arrojarán al horno del fuego. Allí será el llanto y rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todas estas cosas? Le respondieron: Sí. El les dijo: Por eso, todo escriba instruido acerca del Reino de los Cielos es semejante a un padre de familia, que saca de sus tesoro cosas nuevas y cosas antiguas.» (Mateo13, 44-52)
1º. Jesús, hoy me vuelves a hablar del Reino de los Cielos, de esa vida nueva –divina- que has venido a darme muriendo en la cruz.

El Reino de los Cielos es la vida de la gracia, la vida de hijos de Dios, la vida sobrenatural que puedo vivir ya en la tierra uniéndome a Ti a través de los sacramentos, de la oración y de las buenas obras.

El Reino de los Cielos es esa identificación contigo en la tierra -luchando por ser cada día más santo- y, sobre todo, es esa unión contigo en el cielo para siempre.

Sin embargo, no todo el mundo encuentra este Reino.

Algunos lo encuentran sin proponérselo: porque han nacido en una familia cristiana, porque han conocido a alguien que les ha hablado de Ti, etc....

Se parecen al que encuentra el tesoro en el campo por casualidad, sin buscarlo.

Al descubrirlo, «lo oculta y, gozoso del hallazgo, va y vende todo cuanto tiene y compra aquel campo».

Jesús, a veces no valoro suficientemente este tesoro, quizá porque lo encontré sin esfuerzo.

Y no lo guardo, de modo que los ladrones no me lo quiten; ni tampoco soy capaz de darlo todo dejando esas cosas que me atan a la tierra para poseerlo de verdad.

Otros encuentran el tesoro de la fe tras muchos años de búsqueda esforzada.

Se parecen al comerciante que iba en busca de «la perla de gran valor.»

Tal vez éstos son más conscientes de lo que han encontrado, y se deciden con más prontitud a vender todo cuanto tienen planes, ilusiones, familia, capacidades profesionales para conseguir el Reino de los Cielos y ayudar a que también otros lo encuentren.

2º. «Escribías: «simile est regnum caelorum -el Reino de los Cielos es semejante a un tesoro... Este pasaje del Santo Evangelio ha caído en mi alma echando raíces. Lo había leído tantas veces, sin coger su entraña, su sabor divino».

¡Todo..., todo se ha de vender por el hombre discreto, para conseguir el tesoro, la margarita preciosa de la Gloria» (Forja 993).

Jesús, ... ¿todo?

¿Qué significa venderlo todo?

¿Es que me he de retirar al desierto, sin nada, para alcanzar el Reino de los Cielos, para ser santo?

No necesariamente.

Tú mismo rezas al Padre: «No te pido que los saques del mundo, sino que los guardes del Maligno»(Juan 17,15).

No quieres que me aparte del mundo, ni de las cosas del mundo.

Lo que quieres es que mi corazón no se llene de deseos mundanos, sino que te ponga en primer lugar en mi escala de valores: «amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con tuda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y primer mandamiento» (Mateo 22,37-38).

Jesús, para amarte así, he de estar desprendido de todo lo que pueda interponerse entre Tú y yo.

«Todos los cristianos han de intentar orientar rectamente sus deseos para que el uso de las cosas de este mundo y el apego a las riquezas no les impidan, en contra del espíritu de pobreza evangélica, buscar el amor perfecto». (C. I. C.-2545).

Una cosa es que me gusten los coches, por ejemplo, y que me compre uno porque lo necesito -incluso uno de buena calidad, de modo que circule con seguridad y confort-; pero otra cosa es no vivir más que para el coche, o comprarme uno porque es la última moda, o para mostrar mi nivel económico o social.

Jesús, esta misma pobreza exterior -que no significa ir sucios, sino tener sólo lo necesario- debe ir acompañada por una pobreza interior, de la mente: la humildad.

Parte de lo que he de dejar para poder seguirte es la soberbia, ese querer tener siempre la razón y la verdad.

Para seguirte, he de aprender a obedecer las indicaciones generales que reciba del Magisterio de la Iglesia, y los consejos particulares de la dirección espiritual.

Esta meditación está tomada de: “Una cita con Dios†de Pablo Cardona. Tiempo ordinario. Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona.
(Cfr. www.almudi.org)
Aprender a rezar y predicar
Categories: Predicación

Maria Laach 2

Todo era bueno - Thu, 2008-07-24 18:49

El atrio de Maria Laach: 

¿Os suena? Efectivamente. Es una vulgar copia de la fuente de los leones de la Alhambra de Granada. Mira que copiar de España, justamente, lo que no han hecho los españoles… A los alemanes parece que el gusto por lo exótico les pierde. Quizá para compensar tanta rigidez. Además, ¡sólo han puesto cuatro leones! 

A la salida del templo hay una curiosa estatua:  

La teoría que tenían algunos es que se trata de un orante. Pero la exoftalmia y la postura parecen detalles de poco recogimiento. Algunos le veían cierto parecido con las famosas figuras del "cagaler" de los belenes catalanes. Además, era sorprendente que la gente le pusiera monedas en el regazo. Así que, como está cerca de los WC, algunos del grupo pensaban que se trata del lugar donde poner las monedas por usar el inodoro (en Alemania las autopistas son gratis, pero mear cuesta 50 céntimos). Por lo visto había gente que, al salir del baño no ponía las monedas en el lugar correspondiente, porque decían que la higiene no era perfecta. Sin embargo, los remordimientos les perseguían y unos metros más allá, ante el "cagaler", ponían la monedita. Y es que condenarse por echar una meadita sin pagar es triste, ¿no?

Categories: Da Vinci, Laicismo

EL ABORTO EN LOS MEDIOS COMUNICACIÓN

Arguments - Thu, 2008-07-24 15:27
[Acaba de ser publicado el libro Mujer y realidad del aborto. Un enfoque multidisciplinar, que recoge las actas del I Congreso Internacional Multidisciplinar "Mujer y realidad del aborto", celebrado en Cáceres en marzo de 2007. El evento fue organizado por el Foro Español de la Familia y la Asociación Extremeña de Amigos del citado Foro, con ayuda de la Universidad de Extremadura.

Volver a tratar ahora del aborto es muy oportuno porque estamos en plena ofensiva socialista. Como es bien sabido, el gobierno tiene urgencia y se ha comprometido a preparar antes de fin de año el borrador del proyecto de la nueva ley que tiene una idea central: “Habrá aborto libre, sin necesidad de basarse en supuesto o condición alguna, hasta un número determinado de semanas de embarazo que puede estar entre 12 y 16.†(El País, 11-VII-2008).

José Antonio Alonso, el portavoz socialista, comentaba a los medios en relación al reciente Congreso del PSOE: “Se palpa una orientación progresistaâ€. Está como fondo ese proyecto de ley del aborto.

Ante tal cálido verbo, Juan Manuel de Prada no se puede aguantar: “…si palpas mucho, sales con las manos tintas de sangre. Los socialistas apuestan por una «reforma vanguardista» de la ley del aborto que «garantice la seguridad jurídica de las mujeres que deciden abortar» y su «derecho a decidir». Desde luego, Hannibal Lecter no hubiese formulado una apología más refinadamente eufemística del canibalismo que la que los socialistas nos ofrecen sobre el aborto. A abortar a mansalva, sin más impedimento que la fijación de un plazo arbitrario de gestación, lo llaman «reforma vanguardista»; a la impunidad del delincuente la bautizan «garantizar la seguridad jurídica»; a un delito tipificado lo denominan, en el colmo de la socarronería, «derecho a decidir». Hay que tener, desde luego, una jeta como la de Leatherface, el virtuoso de la sierra eléctrica en La matanza de Texas, para adulterar el lenguaje de un modo tan burdo y feroz.†(ABC, 7-VII-2008)

¿A eso se llama progresismo? José Luis Requero, Vocal del Consejo General del Poder Judicial, dice: “Habría que preguntarse si la quintaesencia del progresismo es que una madre mate al hijo que espera y, a partir de esto, ¿qué será más progresista? ¿Hacerlo por decapitación, por desmembración o por inyección salina?†(La Razón, 28-I-2008)

Más claro no se puede decir y de eso se trata. No es cuestión de derechas o de izquierdas, sino de respetar la vida del hijo que se espera, o de matarlo de un modo más o menos sofisticado. El psiquiatra Luis Rodríguez Rojas, que se define de izquierdas, habla también de modo tumbativo: “Seamos sinceros, ¿cómo es posible que grupos de tendencia progresista que tanto bien han hecho en nuestra sociedad apoyando valores como la democracia, la solidaridad, el pacifismo, la lucha contra la violencia doméstica, la ecología, los derechos humanos o la abolición de la pena de muerte, luego sean capaces de no darse cuenta de que el aborto es uno de los males que más daños producen a las mujeres de nuestro país? (…) Esta mañana paseando por la Facultad de Medicina de nuestra querida Universidad he leído un cartel que rezaba así: Porque somos de izquierdas no al aborto. Nunca pude estar más de acuerdo con una afirmación.†(El Ideal de Granada, 2-II-2008)

En los medios y en los debates se suele hablar más que del aborto de la “interrupción voluntaria del embarazoâ€. No viene mal recordar aquí las conocidas palabras de Julián Marías: “A veces se usa una expresión de refinada hipocresía para denominar el aborto provocado: se dice que es la «interrupción del embarazo». Los partidarios de la pena de muerte tienen resueltas sus dificultades. La horca o el garrote pueden llamarse «interrupción de la respiración», y con un par de minutos basta. Cuando se provoca el aborto o se ahorca, se mata a alguien. Y es una hipocresía más considerar que hay diferencia según en qué lugar del camino se encuentre el niño que viene, a qué distancia de semanas o meses del nacimiento va a ser sorprendido por la muerte. (…) es actuar como Hamlet en el drama de Shakespeare, que hiere a Polonio con su espada cuando está oculto detrás de la cortina. Hay quienes no se atreven a herir al niño más que cuando está oculto -se pensaría que protegido- en el seno materno.â€

Publicamos ahora el texto de la ponencia titulada “El aborto en los medios de comunicaciónâ€, que Alejandro Navas presentó en el Congreso de Cáceres al que hacíamos referencia al comienzo de estas líneas.

Navas ha elegido los periódicos El País, El Mundo, ABC, La Razón, La Vanguardia y El Periódico, que permiten recoger de modo suficiente el clima de opinión nacional. Y ha analizado todo lo que esos diarios han publicado sobre el aborto en los tres años precedentes.

#440 Vita Categoria-Eutanasia y Aborto

por Alejandro Navas

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El tema de esta ponencia resulta complejo, por serlo el mundo de los medios de comunicación. Nos encontramos ante un fenómeno de gran amplitud y heterogeneidad: prensa -diarios y revistas-, radio, televisión, Internet, teléfono; medios locales, regionales, nacionales e internacionales; empresas unipersonales y grupos multinacionales que dan empleo a miles de personas; encontramos igualmente una casi ilimitada variedad de principios editoriales, culturas y talantes, tanto entre los medios como entre las personas que los hacen o gestionan. Por tanto, resulta inexacto y hasta distorsionador hablar de los medios en bloque, sin matizar, como si se tratara de un único actor social.

Esa abigarrada multitud de medios desempeña una diversidad de funciones, que de modo clásico caracterizamos como informar, entretener y persuadir. Cabe discutir si formar es también una tarea propia de los medios, pero no voy a tratar ahora esta cuestión. La elaboración y difusión de contenidos no se realizan en el vacío, sino que están influidas por condicionamientos de carácter no comunicativo, económicos y políticos principalmente. Los medios son empresas, surgidas de la iniciativa de personas que arriesgan su dinero y trabajan para ofrecer bienes y servicios, con los que esperan amortizar la inversión realizada y obtener beneficios o, al menos, evitar las pérdidas. No perder dinero es un requisito imprescindible para la supervivencia de cualquier medio. Ganar dinero constituye casi siempre un objetivo no desdeñable, que en ocasiones puede convertirse en la finalidad principal o incluso exclusiva de su actividad.

Además de por el condicionamiento económico, resulta fácil que la tarea comunicativa se vea influida por planteamientos ideológicos o políticos. Tanto los propietarios como los editores y redactores tienen una visión más o menos explícita del mundo, del hombre y de la sociedad, de lo que es deseable o reprobable, de lo que beneficia o perjudica a la colectividad a la que se dirigen. Con frecuencia ese planteamiento lleva a los medios a abrazar causas determinadas o incluso a involucrarse de lleno en la lucha política partidista. Los medios ya no se dedican entonces a contar lo que pasa, sino que pretenden convertirse en los directos protagonistas de la acción social, como si el papel de meros cronistas les supiera a poco. Cuando hablan de sí mismos los medios gustan de presentarse como el espejo de la sociedad: “Nos limitamos a reflejar lo que pasaâ€, suelen decir, pero hoy sabemos que la imagen del espejo es falsa. No existe ningún espejo situado fuera de la sociedad capaz de reflejar de modo objetivo lo que sucede en ella. El ideal de la pura objetividad ha quedado desenmascarado hace ya tiempo como un mito que se sigue invocando por inercia, lo que no quiere decir que sea imposible informar con rigor y veracidad.

A la vista de lo dicho hasta ahora, se advierte que muchos medios deberán llevar a cabo delicados equilibrios para compaginar los intereses informativos con los económicos y políticos o ideológicos. Si nos fijamos en el ámbito puramente informativo, sabemos que el valor de noticia de cualquier comunicación es directamente proporcional a su improbabilidad: lo que parece de entrada más inverosímil tiene mayor capacidad para despertar nuestra atención. Lo previsible y acostumbrado, por el contrario, apenas suscita interés. Y se da la circunstancia, que puede resultar trágica, de que disponemos de una extraordinaria capacidad para acostumbrarnos aun a lo más terrible, con tal de que se repita con la frecuencia debida. Esta particular configuración del psiquismo humano tiene consecuencias decisivas para la actividad de los medios, y determina la selección de los contenidos que ofrecerán a sus audiencias, puesto que es evidente que la desbordante complejidad de lo real no se puede trasladar tal cual al limitado espacio con que cuentan los medios. Ya se entiende que la normalidad, lo ordinario y previsible, va a tener escasa capacidad para atraer la atención del público. Habrá, por tanto, que buscar al “hombre que muerde al perroâ€, que resulta mucho más noticiable que su contrario.

Los medios de comunicación ofrecen múltiples aspectos dignos de estudio, como es propio de toda realidad compleja. Y como la comunicación define en gran medida la realidad del mundo actual, no resulta extraño que las disciplinas científicas que se ocupan de la comunicación experimenten un extraordinario crecimiento en los últimos decenios. Un clásico campo de estudio en este contexto es el del análisis de contenido: se trata de analizar los temas presentados en los medios, lo que puede hacerse desde una perspectiva cuantitativa o cualitativa. En el primer caso se trata de medir el espacio dedicado a los temas, mientras que en el segundo se presta atención al enfoque, al modo en que se presentan los asuntos, a la toma de posición por parte del medio al abordarlos. Ya hemos visto antes que no hay neutralidad absoluta. Las decisiones que determinan la publicación de cualquier noticia: su ubicación, la extensión que se le asigne, el titular y la entradilla, el posible acompañamiento gráfico, y todo eso sin mencionar el texto que será publicado o leído ante micrófonos o cámaras, están cargadas de opinión, de valoración acerca de la relevancia del hecho y del modo en que hay que tratarlo. No es de extrañar que la vieja distinción entre los géneros de información y opinión vaya perdiendo terreno, tanto en la práctica profesional como en la reflexión científica.

Si hablamos del aborto y los medios de comunicación, una primera aproximación podría consistir en analizar lo que los medios han dicho sobre este tema a lo largo de un determinado periodo. Estudiar todos los medios sería una tarea imposible; lo que suele hacerse en estos casos es elegir una muestra limitada pero lo suficientemente representativa, de igual modo que en los sondeos o encuestas no se entrevista a la totalidad de la población sino a una muestra que, si está bien seleccionada, representa de modo fiel el sentir general. En este caso he optado por fijarme en la prensa escrita de difusión nacional. Es verdad que radio y televisión son medios masivos, que llegan a la casi totalidad de la población, pero hay acuerdo entre los expertos en reconocer que la influencia de la prensa en la ideas y conductas del público, aunque menos masiva, resulta más profunda que la de los medios audiovisuales. Así pues, he elegido los periódicos El País, El Mundo, ABC, La Razón, La Vanguardia y El Periódico, que permiten recoger de modo suficiente el clima de opinión nacional. No ha sido necesario seleccionar una muestra limitada, pues lo primero que se comprueba es que las referencias al aborto son escasas. De esta forma, he podido analizar todo lo que esos diarios han publicado sobre nuestro tema en los últimos tres años. No les voy a aburrir con la presentación de tablas y cifras, como sería usual en el análisis de contenido cuantitativo, y paso a formular algunas consideraciones de índole más bien cualitativa.

Lo primero que llama la atención es la irrelevancia que este asunto parece tener para la prensa nacional. Hay que matizar empero que este comportamiento no resulta generalizable a la totalidad de los medios impresos editados en España. Si nos fijamos en publicaciones de difusión también nacional aunque de tirada reducida, hay que citar al grupo Intereconomía con revistas como Época o Alba, o a La Gaceta de los Negocios. Hay también una serie de medios digitales que abrazan con igual calor la causa de la vida y se oponen con buenos argumentos a la hegemónica cultura de la muerte: Zenit, Hispanidad, Mujer Nueva, HazteOir, Forum Libertas, e-cristians, Provida Press, Arbil. La agencia de colaboraciones Aceprensa combina tanto el papel como Internet. Abundan también las páginas web de instituciones que trabajan por la vida, desde el Instituto de Política Familiar hasta la Asociación de Víctimas del Aborto pasando por la Fundación Vida, así como blogs de ciudadanos que se hacen eco de estos planteamientos. Aunque España va por detrás de los países punteros en el mundo en cuanto a penetración y utilización de Internet, también aquí la red está sirviendo cada vez más para dar voz a muchas personas o instituciones que no se sienten adecuadamente representadas por los medios tradicionales hegemónicos. La tecnología trabaja de modo claro a favor de la democratización, al prestar voz a tantos interlocutores marginados que no encontrarían de otro modo la posibilidad de aportar su contribución a esos debates, o incluso de abrirlos cuando los que tienen la capacidad de definir la agenda pública han resuelto que determinados temas deben desaparecer del orden del día.

Volvemos a los periódicos de difusión nacional: las referencias al aborto llaman la atención por su escasez. Y con frecuencia tienen que ver con lo sucedido en otros países: reciente iniciativa legislativa y referéndum en Portugal, modificaciones legislativas en Colombia o México, debates en Nicaragua, Chile o Argentina, aborto e infanticidio en China y la India, episodios del apasionado debate que enfrenta en Estados Unidos a los pro choice con los pro life, declaraciones del Papa en el ejercicio de su magisterio, o con la actuación en España de enviados especiales de medios informativos extranjeros, como ha sucedido en los últimos meses con periodistas ingleses y daneses que pusieron de manifiesto las escandalosas circunstancias que rodean al “paraíso del aborto†en que se ha convertido nuestro país. Aunque ellos se centraron en la actividad de clínicas barcelonesa, reportajes similares se hubieran podido escribir o filmar en otras ciudades españolas, como es obvio. Por supuesto que también son noticia los datos que proporciona el Ministerio de Sanidad y Consumo sobre los abortos realizados cada año, que incluso pueden merecer algún comentario editorial. Otra fuente de menciones son las actuaciones del ámbito de la OMS relacionadas con la situación sanitaria de la mujer en el mundo, de modo particular en los países pobres o en vías de desarrollo, donde se intenta convertir el aborto en uno de los elementos que integrarían la llamada “salud reproductivaâ€. En gran parte del mundo, -aunque sin duda España desempeña a este respecto un papel puntero desde la llegada al poder del gobierno de Rodríguez Zapatero- se debate en torno a cuestiones clave relativas a la vida y la persona humanas: estatuto del embrión, reproducción asistida y clonación, sexualidad y género, matrimonio y familia, condición de la mujer, eutanasia. En ese contexto es frecuente que haya también alusiones marginales al aborto. En el ámbito político son noticia los tímidos intentos de Izquierda Unida por liberalizar todavía más la actual ley del aborto, incorporando el supuesto social. Esas propuestas fracasan reiteradamente en el Parlamento, también con gobiernos del PSOE, por innecesarias. Como es sabido, la aplicación fraudulenta de la ley vigente la convierte de hecho en una ley de plazos que sin forzar demasiado llega incluso a instaurar un régimen de aborto a petición.

Un primer aspecto destacable del aborto es sin duda la dimensión creciente del fenómeno. Son muchos los abortos realizados, y además su cifra crece sin parar de año en año. Esto lleva a que incluso sus partidarios se preocupen. El País escribía el 31 de diciembre de 2004: “Hay un dato positivo en el informe de Sanidad sobre la práctica del aborto en España durante 2003. El número sigue aumentando -79.788 frente a los 77.000 del año anterior-, pero por primera vez se observa una moderación en esa tendencia al alza. La interrupción voluntaria del embarazo se practicó en 2003 en el 15,3% de las gestaciones, frente al 15,6% en 2002. Pero, pese a esa inflexión a la baja, la cifra de abortos –un acto siempre traumático para la mujer y que debe ser decidido con libertad y responsabilidad- sigue siendo muy elevada. Es desproporcionado que el 15,3% de las gestaciones terminen en aborto. Revela las carencias que lastran la educación sexual en España, el fracaso de las políticas de planificación familiar y, en general, la ausencia de una información actualizada sobre los métodos de prevención del embarazo y el modo de acceder a ellos. El aborto no puede convertirse en método habitual, sino en el último recurso para resolver un embarazo no deseadoâ€. No me voy a detener en el análisis del discurso de ese editorial, y tampoco en el del lenguaje empleado, los dos muy reveladores de la mentalidad representada por la cultura de la muerte que lleva camino de convertirse en corrección política. El texto continúa con un párrafo dedicado a la píldora del día siguiente, en el que por supuesto no se alude a su posible acción abortiva: “Incluso el creciente uso de la píldora del día siguiente -300.000 usuarias en 2003-, y que parece ser la causa de la desaceleración del ritmo de crecimiento del aborto, puede ser relacionado con una educación sexual insuficiente y con el fracaso de las políticas de planificación. Un complejo hormonal de emergencia, como es la píldora del día siguiente, no puede convertirse en habitual. Se echa en falta cada vez más esa ley integral sobre la salud sexual y reproductiva prometida por el Gobierno como complementaria de la legislación sobre el aborto, así como actuaciones más decididas sobre la educación sexual en la escuelaâ€.

Al cabo de un año, la situación apenas ha cambiado. “El número de abortos en España ha aumentado un 73% en 10 añosâ€, titula El País la crónica sobre el informe presentado por el Ministerio de Sanidad acerca del aborto en el 2004 (27 de diciembre de 2005, p. 22). El titular del editorial de ese mismo día no puede ser más expresivo: “Se dispara el aborto†(p. 10). “Casi 85.000 mujeres recurrieron al aborto para interrumpir su embarazo en 2004. La cifra supone un incremento del 73% respecto a 1995 y revela que la sociedad española tiene un problema de salud pública que requiere correcciones urgentes. Los datos son preocupantes… Hay que considerar el clamoroso fracaso de las políticas de prevención de los embarazos de adolescentes teniendo en cuenta que tres de cada cuatro gestaciones en menores de 19 años se interrumpen voluntariamente… Finalmente, cabría apuntar una causa transversal a todos los colectivos y todas las edades: una tendencia a subestimar los riesgos de determinadas conductas sexuales y una cierta banalización de la píldora poscoital y del aborto como solución, ignorando que supone una agresión al organismo que es mejor evitarâ€. Al igual que hacía el editorial de 2004, también aquí se termina con una llamada de atención frente al riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual: “El aumento de las conductas que comportan un riesgo de embarazo no deseado es muy grave, porque con frecuencia implican al mismo tiempo un riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, entre ellas, el sidaâ€.

Podríamos comentar ampliamente el lenguaje empleado y, sobre todo, el fondo de la argumentación, que revelaría toda una antropología subyacente. Detrás de un tono aparentemente conciliador y preocupado por la salud pública descubrimos posiciones inquietantes: está bien advertir que el aborto provocado implica una agresión al organismo de la madre que puede llevar aparejadas secuelas nocivas, pero ¿dónde queda la mención para la definitiva e irreparable agresión al feto? Me limito a dejar apuntada la cuestión.

Me he referido a los datos correspondientes a los años 2003 y 2004. En el 2005 se volvió a registrar un considerable incremento del número de abortos: 91.000, según las estimaciones oficiales. En la realidad esa cifra deber ser superior, pues al margen de que sigue habiendo abortos clandestinos que no entran en esas estadísticas, no resulta fácil estimar la incidencia que habría que asignar al medio millón de píldoras del día después distribuidas entre las mujeres, cantidad similar a la del 2004. En esta ocasión El País se limita a dar noticia de los datos, sin comentario editorial. El titular, como no podía ser de otra manera, se hace eco del incremento registrado: “El número de abortos asciende a 91.600, un 7,8% de aumento en un año†(www.elpais.com, 30 de diciembre de 2006), pero en el texto se quita hierro a esa circunstancia: “A pesar de este aumento, las tasas se mantienen entre las más bajas de la Unión Europea y de países como Estados Unidos y Canadá, donde se sitúan entre el 11 y el 25 por 1.000, según Sanidadâ€. El que no se consuela es porque no quiere, podríamos añadir.

Del 2000 al 2005 se han practicado oficialmente en España 463.000 abortos. Una primera reacción de nuestras autoridades sanitarias ante esta alarmante evolución consiste en demorar todo lo posible la publicación de los datos, típica reacción del avestruz que piensa que meter la cabeza en el agujero y evitar afrontar el problema va a conseguir al menos acallar el debate.

Junto a la pura magnitud física del fenómeno hay que destacar su invisibilidad social. Los medios informativos más influyentes apenas le dedican atención. Y cuando, por ejemplo, grupos pro vida se movilizan para denunciar esta práctica, funciona una especie de pacto de silencio que lleva a los medios más representativos del establishment a evitar cualquier mención de esas actividades. Aquí se aplica con claridad una doble vara de medir, pues manifestaciones o declaraciones de grupos minoritarios y con frecuencia extravagantes, pero que nadan a favor de la corriente de lo correcto políticamente, pueden estar seguros de contar con una cobertura incluso desproporcionada por parte de esos mismos medios, que se convierten así en altavoces de las reivindicaciones más peregrinas. Como resulta evidente, todo lo que ayude a propagar las versiones dominantes de la ideología de género está en alza: homosexualidad, transexualidad, bisexualidad, junto con otros planteamientos ya más veteranos: feminismo, pacifismo, ecologismo, con los que pueden combinarse en múltiples variantes. Las mismas encuestas del CIS que registran la ausencia del aborto entre los asuntos que preocupan a los españoles nos dicen que tampoco la homosexualidad es un tema relevante para la gente, lo que no impide que desde hace unos años se haya hecho omnipresente en los medios: basta asomarse a cualquier programa televisivo de debate, late show o reality show, serie de ficción nacional o tertulia de actualidad para que se plantee la cuestión, con un tono francamente beligerante la mayor parte de las veces. Lo mismo ocurre en la llamada prensa del corazón y, en menor medida, en la prensa diaria. Nunca se ha registrado un divorcio mayor entre lo que preocupa a la audiencia y lo que ofrecen los medios, pero investigar las razones de este fenómeno nos apartaría de nuestro tema.

Cuando científicos, políticos, periodistas o intelectuales en general hablan de los problemas de nuestra sociedad, casi nunca se menciona el aborto. Es como si no existiera. ¿Cómo se puede pensar que liquidar cada año más de cien mil vidas en el seno materno es algo sin importancia? ¿Cabe admitir que algo así sucede sin dejar huella, en las madres y en sus familias, en la clase médica que se presta a esa práctica criminal, en los varones que con tanta frecuencia abandonan a las embarazadas o las empujan al aborto, en las autoridades políticas y sanitarias que gestionan esta “prestación sanitariaâ€, en los que hacen negocio con ella? Las víctimas del terrorismo, de la violencia doméstica o de los accidentes de tráfico nos hacen reaccionar, como no podía ser menos, y dan lugar al correspondiente debate que busca identificar factores de riesgo y soluciones adecuadas, tanto en el ámbito de la prevención como de la sanción. Para los fetos no hay consideración alguna, tanto en el sentido literal como en el figurado del término. El desprecio de la vida humana que late en esta falta de escrúpulos no puede quedar impune y se cobra una sobrada factura: las consultas de psiquiatría se llenan de mujeres víctimas del síndrome postaborto, pues no se puede engañar a la naturaleza y las madres saben bien que tienen las manos manchadas de su propia sangre, y en el ámbito social se instaura una especie de brutalidad que contribuye a alimentar la crispación que invade los más diversos foros públicos, desde la tribuna parlamentaria hasta la tertulia radiofónica. Hay una especie de violencia basal, que resulta una pesada losa para nuestra convivencia. A su lado la kale borroka es una simple anécdota.

El aborto no resulta simplemente invisible, sino que es de mala educación hablar de él. Esta peculiar situación contradice abiertamente la tendencia general de nuestra sociedad de la información, en la que la transparencia es un principio supremo, que debe impregnar todo lo público, y no solo lo relativo a la política. Se considera que quien sustrae algo al debate público se hace culpable eo ipso: algo tendrá que ocultar cuando intenta esconderse de la mirada de los demás. La opinión pública, y los medios informativos a su servicio, se consideran con derecho a saberlo todo. En esta tendencia late una profunda sabiduría, vital para la buena salud democrática: como el poder tiende siempre al ocultismo, es muy conveniente favorecer la publicidad de los debates. Y quien evita dar cuenta pública de su actividad da la impresión de no contar con buenos argumentos para defender su postura o, peor aún, de no jugar limpio y tener algo que esconder. La corrupción acompaña desde siempre la actividad política y económica, pero su remedio nunca está en el secretismo. Resulta discutible que esa tendencia de nuestra sociedad incluya también las vidas privadas de los actores, lo que alimenta el voyeurismo -que no se puede entender, por cierto, sin la contrapartida del exhibicionismo de tantos de esos actores, que parecen vivir de y para los focos-. Las cámaras no se detienen por más escabrosa que parezca la historia. Hay que suministrar emociones cada vez más fuertes a un público que de otro modo corre el peligro de acostumbrarse, aburrirse… y cambiar de canal, tragedia que hay que evitar al precio que sea.

En este contexto tan propio de nuestra sociedad llama la atención el ocultismo que rodea la práctica del aborto. ¡Ay del que se atreva a ofrecer al público imágenes de un aborto o de los restos de un feto abortado! Será descalificado como fascista o fundamentalista. Queremos saberlo todo de todos, sin aceptar límites ante los ámbitos más íntimos o privados, y la chabacanería y vulgaridad de tantos productos informativos consiguen provocar las condenas más contundentes de los críticos más tolerantes y menos dogmáticos, pero de todo lo que rodea la práctica del aborto no se puede hablar. Quien se atreva a hacerlo será descalificado como un terrorista que amenaza la paz social (aunque se trate de la paz de los cementerios). La mala conciencia que debemos suponer detrás de este pacto de no mención debería hacernos pensar, pero parece que también esa función intelectual queda proscrita, y son muy pocos los que tienen la valentía o la suficiente independencia de juicio como para socavar esos tabúes.

La actividad de los medios informativos y la opinión pública que contribuyen a formar no son una especie de capa o manta que se arroja sobre la sociedad desde fuera, sino que proceden del dinamismo de esa misma sociedad, que constituye tanto el contenido de sus mensajes como el interlocutor al que se dirigen. ¿Qué nos dice ese peculiar clima de opinión generado en torno al aborto sobre nuestra sociedad?

Es verdad que siempre ha habido abortos -Hipócrates no hablaba por hablar-, pero la situación actual es única y novedosa en más de un sentido. De una parte, está el carácter masivo de la práctica abortiva, como parece corresponder en buena lógica social a una civilización industrial y de masas. Los avances científicos y tecnológicos, que ya permiten disociar sexualidad y reproducción, hacen factible la universalización del aborto, de modo que nos encontramos ante un particular tipo de genocidio, por expresarlo con un término de moda. Aquí no es una especial característica racial, religiosa o social la determinante de la muerte de los no nacidos, sino su no aceptación por parte de los vivos, de los padres y los poderes públicos más en concreto.

De otra, es también novedosa la despenalización -que en la práctica equivale a la legalización- del aborto. El hombre contemporáneo ha alcanzado en muchos sentidos un grado de civilización nunca visto. Su extremada sensibilidad y su afinada conciencia no le permiten actuar al margen de la ley -el Estado de derecho es uno de sus logros más reputados- y, mucho menos, incurrir en la despreciable hipocresía. La manera más expeditiva de poner de acuerdos conductas y principios es sin duda adecuar estos últimos a las primeras. Se podría reprochar entonces que, si es verdad que hemos desterrado la hipocresía en aras de la autenticidad, ahora tenemos el cinismo, como ha puesto de relieve Robert Spaemann. Para acallar esas críticas, que procederían de una moral aun tributaria de una visión anticuada y retrógrada, se da un paso más y se presentan los logros abortistas como una auténtica conquista de la libertad, como un avance decisivo en el perfeccionamiento ético del ser humano, como un elemento esencial de los llamados derechos sociales. Este planteamiento se refleja, por ejemplo, en el titular del extenso reportaje publicado por El Mundo (9 de enero de 2007, pp. 28 y 29): “El aborto en el mundo: ¿crimen o conquista social?â€. El periódico parece querer ser objetivo en el tratamiento de un tema polémico, según esa versión de la objetividad tan extendida que consistiría en dar espacio a las dos posiciones enfrentadas en torno al tema de que se trate, pero los titulares de las diversas crónicas que componen el reportaje resultan bien reveladoras de la posición del diario: “Los excesos de la cruzada pro vida. En Estados Unidos se han registrado ataques a clínicas, amenazas de muerte a médicos y también asesinatos†o “Una mujer polaca perdió la vista tras ser obligada a dar a luzâ€. Lo mismo cabe decir de alguna de las entradillas: “Las interrupciones voluntarias del embarazo realizadas con métodos inseguros causan la muerte de 70.000 mujeres al añoâ€.

Resulta significativo, por ejemplo, que el partido abortista en el mundo anglosajón se denomine pro choice. Late aquí una forma de entender la libertad característica de nuestra cultura moderna: libertad como emancipación, como liberación de todo tipo de tabúes, ataduras y prejuicios. En la práctica, significa entonces ampliar al máximo el número de opciones sin excluir ninguna. Tampoco el asesinato en el caso del aborto. Todo lo que se opone a mi libertad o a mi capricho puede ser destruido. No hay nada que merezca un respeto incondicionado, pues ya no hay valores absolutos (más que en la mente de los fundamentalistas).

De esta forma, el aborto queda “normalizadoâ€. Su presencia universal, su homologación ética y legal, y la capacidad que tiene el hombre para acostumbrarse a lo más insólito, supuesto que se repita con la necesaria frecuencia, hacen que pronto adquiera carta de plena ciudadanía en nuestra sociedad. Además, como nos muestra la psicología, una conducta que se repite hasta llegar a ser habitual ya no necesita una particular justificación. El asesinato puede convertirse de este modo en una rutina trivializada; es la banalidad del mal que Hannah Arendt vio en acción en gente como Adolf Eichmann.

Pero esta “normalidadâ€, aparente signo de civilización y madurez, no consigue esconder del todo la terrible brutalidad de los hechos. La alevosa liquidación de tantos millones de inocentes indefensos refleja un inquietante embrutecimiento del hombre contemporáneo. Se diría que, a pesar de la sofisticación de nuestros ordenamientos jurídicos, en realidad hemos vuelto a la ley del más fuerte. Como ya advirtió en su momento el diputado socialista alemán Adolf Arndt, la legalización del aborto equivale a la capitulación del Estado de Derecho, que había consistido precisamente en el sometimiento voluntario del más fuerte al imperio de la ley. Supuesto que se admita -lo que es mucho admitir- que entre la madre y el feto se da un insuperable conflicto de intereses, no deja de ser terrible que la solución sancionada por la ley sea precisamente la muerte de la parte más débil, el feto, a manos justamente de aquellos a cuyo cuidado está entregado. El seno materno, lugar acogedor y seguro por excelencia, se convierte así en una trampa mortal, en el punto negro de la carretera de la vida, situado además en su mismo comienzo, donde se registra la mayor mortalidad. Aquí no hay sistema de puntos que ayude a reducir la mortalidad. No extraña que, una vez instaurado en el caso del aborto, este principio de “solución†se aplique igualmente a la eutanasia. Si consideramos que los ancianos y enfermos molestan y dan excesivo trabajo, y su atención entra en conflicto con otros intereses o preferencias de sus cuidadores, terminar con ellos es la manera más efectiva de resolver esa enojosa situación.

Parece claro que si no se adoptan medidas especiales, en la vida social siempre acaba imponiéndose el más fuerte, que hará valer su criterio de modo arbitrario. Por eso en Occidente nos podemos enorgullecer con motivo de haber superado ese primitivo estado de cosas y haber conseguido establecer en su lugar procedimientos más adecuados para dirimir con ciertas garantías de imparcialidad los inevitables conflictos que surgen entre los hombres. Y no obstante, a pesar de lo consolidado de nuestros logros, hay que vigilar sin descanso para impedir que los fuertes atropellen a los débiles. En el ámbito económico, por ejemplo, esta preocupación se manifiesta en la existencia de leyes antimonopolio. Hay que evitar que los más poderosos, después de haber hecho desaparecer a los pequeños, dominen los mercados e impongan su ley. El debate público propio del régimen democrático asegura que se escuchan todas las voces y que también los legítimos intereses de grupos minoritarios se tendrán en cuenta. Resulta lamentable, pero los no nacidos tienen evidentes dificultades para articular sus demandas concretas que, sin duda, se condensarían en una: respeto a su derecho a vivir.

El moderno puede ser cínico, pero es también racional y sistemático. Y siente en el fondo, como todo hombre, una marcada vocación a la coherencia. Es propio de nuestra condición finita y limitada que haya una inevitable holgura entre palabras y acciones, pero no soportamos vivir en la contradicción flagrante. Por tanto, se impone la tarea de maquillar los principios para que el contraste con las conductas no resulte hiriente. Aquí interviene con eficacia el arte de la distinción.

En el ámbito de la ética y la antropología se distingue entre “hombre†y “personaâ€, con una fundamentación que se remonta a Locke. Según esta tesis, no todos los hombres serían personas -que son las merecedoras de respeto-. La condición personal se hace depender de la presencia actual de determinadas cualidades: memoria, conciencia de sí mismo, capacidad de razonar y de expresar y defender intereses. Los que no puedan mostrar esos requisitos no serían acreedores al respeto que ordinariamente tributamos a las personas y podrían ser preteridos o, en el límite, eliminados. Es claro que este concepto de persona deja fuera a mucha gente, y no sólo a los enfermos terminales: bebés, durmientes, débiles mentales, etcétera.

En un ámbito más propiamente biológico hacen fortuna otras distinciones. Por ejemplo, la que contrapone preembrión y embrión. Sólo el segundo merecería respeto y protección, mientras que el primero estaría disponible para la investigación o la terapia (previa liquidación, por supuesto). A su vez, también se habla de dos tipos de embrión: el que está en la probeta y el alojado en el seno materno. Sólo este último sería titular de derechos. De igual modo, se distingue entre vida potencial y vida actual. Ya se ve que hay un interés por disponer arbitrariamente de la meramente potencial. Otros hablan de ser humano y de vida humana, como realidades distintas. El ser humano, individuo concreto, merecería respeto, pero no así la vida humana (se entiende que el embrión queda englobado en esta segunda categoría). De modo correlativo, se diferencia entre la dignidad del hombre y la dignidad de la vida humana. Parece que se trata de un mero ejercicio de logomaquia, pero la intención es clara: la dignidad de la vida humanan, que no corresponde a un individuo concreto, deja a su sujeto en manos de eventuales manipuladores.

El recurso a la distinción llega también al campo jurídico. El concepto clave aquí es la “despenalizaciónâ€. Se concede que determinadas conductas, que la tradición occidental siempre condenó, sigan considerándose delito. No siempre resulta posible -ni oportuno desde el punto de vista estratégico, pues exigiría demasiado tiempo y esfuerzo- cambiar de modo radical las mentalidades del pueblo y de los legisladores y jueces. Basta con abrir la puerta, aunque no sea más que una pequeña rendija, a algunas excepciones: esas prácticas siguen considerándose delictivas -es decir, mantenemos nuestra escala de valores-, pero dejan de castigarse en determinados y excepcionales supuestos. El caso de extrema necesidad ya estaba contemplado en los ordenamientos jurídicos tradicionales, por lo que no es preciso inventar nada nuevo. La despenalización se convierte así en el primer paso del recorrido, en ocasiones asombrosamente breve, que lleva a la legalización. No hay que olvidar que el código penal es un reflejo muy adecuado de la conciencia moral de una sociedad. El proceso es muy conocido y se repite una y otra vez: rechazo horrorizado, rechazo sin horror -empezamos a acostumbrarnos a esa nueva realidad-, reconocimiento de la importancia del asunto -que merece ser estudiado a fondo-, aceptación para algunos casos excepcionales y rigurosamente determinados, generalización de hecho, despenalización, legalización, aceptación pacífica. Hay que tener en cuenta, además, el carácter educativo de la ley, de modo que en sociedades tan legalistas como las nuestras lo legalizado queda legitimado como bueno en poco tiempo.

La difusión masiva del aborto ha modificado con radicalidad las condiciones de ingreso del hombre en la sociedad. Hasta ahora, ése era un proceso natural, es decir, espontáneo. Una vez que la unión sexual había dado su fruto, un nuevo ser venía al mundo si nada lo impedía. Ahora las cosas han cambiado. Nacer ya no es algo espontáneo, sino que se ha convertido en objeto de una expresa decisión adoptada por los vivos -los hijos de hoy como elemento planeado del proyecto de vida en común de sus padres-. Las sociedades occidentales se parecen cada vez más a esos clubes selectos y exclusivos donde los nuevos socios ingresan por cooptación.

Ha sido también Robert Spaemann quien ha puesto de manifiesto lo descomunal de esta nueva situación. ¿Quién es el hombre para decidir acerca de la existencia de otros hombres? Nuestra capacidad de decisión se ve claramente sobrepasada. En un comienzo, la decisión afectaba al mero hecho de existir o no, pero ahora empieza a extenderse también al tipo de existencia. Los avances de la ingeniería genética van a permitir pronto determinar a voluntad las características de los hijos. La reproducción humana incorpora así también las últimas tendencias de la producción industrial: los clientes pueden definir los rasgos o prestaciones del producto que van a adquirir, y la cadena de montaje combina con eficacia la producción en masa con la individualización de los productos. Esta mención a la industria no es del todo inoportuna porque, aunque ahora no puedo extenderme en su consideración, tanto el aborto como la tecnología reproductiva constituyen un floreciente negocio que mueve muchos millones. Casi ningún sector de la actividad humana escapa hoy al primado de la economía, y cuando hay mucho dinero en juego, las barreras morales o legales suelen caer con asombrosa facilidad. Es este otro rasgo característico de la sociedad moderna, el primado de la racionalidad económica.

El debate en torno al aborto, que apasionó a la opinión pública en su momento, se ha acallado en buena medida (con la excepción tal vez de los Estados Unidos). La explicación es bien sencilla: la parte abortista, a pesar de haberse impuesto en la práctica, se ha quedado sin argumentos. Los recientes desarrollos de la genética, la embriología y la tecnología han resuelto de un plumazo las cuestiones debatidas con ardor a finales de los años sesenta. “La ex ministra que introdujo el aborto en Francia cambia de opiniónâ€, informa la prensa mientras se escriben estas páginas. En un reportaje emitido el 14 de junio por France 2 –precisamente sobre abortos en el octavo mes de embarazo realizados en España- Simone Veil tiene la gallardía de reconocer: “Cada vez es más evidente científicamente que desde la concepción se trata de un ser vivoâ€. Hoy ya no tiene sentido que mujeres proabortistas salgan a la calle con una pancarta en la que se lea. “Mi cuerpo es míoâ€. Está claro que el embrión no es una especie de quiste o grano en el cuerpo de su madre. Lo reconoce claramente el titular del artículo publicado en El País (31 de diciembre de 2006, p. 47): “La nueva arma contra el aborto se llama ecografía. Antiabortistas de EE UU instalan clínicas ‘trampa’ junto a centros de interrupción de embarazo para disuadir a sus pacientesâ€. Por eso compensa esforzarse para consolidar una cultura de respeto a la vida, lo que habrá de hacerse tanto en el ámbito científico como en el de la opinión pública y la acción social. Iniciativas como este congreso, con su tratamiento multidisciplinar, nos marcan el camino en la dirección correcta.
Categories: Ética

JMJ 2008: 35 mensajes del Papa en Sydney

Predicanet - Thu, 2008-07-24 09:28
“Profetas de una nueva épocaâ€, ha llamado Benedicto XVI a los jóvenes en Australia. Para quienes han estado y para quienes no, resumimos en 35 ideas breves algunas intervenciones del Santo Padre.

1. “Como fuente de nuestra vida nueva en Dios, el Espíritu Santo también es, de un modo muy real, el alma de la Iglesia, el amor que nos une al Señor y entre nosotros, y la luz que abre nuestros ojos para ver las maravillas de la gracia de Dios en todos nosotrosâ€. MC

2. “Tenemos que permitir que el amor de Dios penetre en la dura costra de nuestra indiferencia, de nuestra aridez espiritual, de nuestro conformismo ciego con el espíritu de nuestro tiempo. Solo entonces podemos permitirle que encienda nuestra imaginación y plasme nuestros deseos más profundos. Por eso, la oración es tan importante: la oración cotidiana privada en la tranquilidad de nuestros corazones y ante el Santísimo Sacramento y la oración litúrgica en el corazón de la Iglesiaâ€. MC

3. “Jóvenes: ¿qué dejaréis a la próxima generación? ¿Estáis construyendo vuestras vidas sobre bases sólidas? ¿Estáis viviendo vuestras vidas, dejando espacio al Espíritu en un mundo que quiere olvidar a Dios, o incluso rechazarlo en nombre de un falso concepto de libertad? ¿Cómo estáis usando los dones que se os han dado, la “fuerza†que el Espíritu Santo está dispuesto a difundir ahora sobre vosotros?â€. MC

4. “Una nueva generación de cristianos está llamada a contribuir a la construcción de un mundo en el que la vida sea acogida, respetada y cuidada con atención, no rechazada o temida como una amenaza y por tanto, destruida. Una nueva época en la que el amor no sea ávido o egoísta, sino puro, fiel y sinceramente libre, abierto a los demás, respetuoso de su dignidad, un amor que promueva su bien e irradie alegría y belleza. Una nueva era en la que la esperanza nos libere de la superficialidad, de la apatía y del egoísmo que dañan nuestras almas y envenenan las relaciones humanasâ€. MC

5. “Queridos jóvenes amigos, el Señor os está pidiendo que seáis profetas de esta nueva época, mensajeros de su amor, capaces de atraer a la gente al Padre y de construir un futuro de esperanza para toda la humanidadâ€. MC

6. “El mundo necesita una renovación. En muchas sociedades, junto a la prosperidad material, se está extendiendo el desierto espiritual: un vacío interior, un miedo indefinible, un sentido escondido de desesperación. ¿Cuántos de nuestros coetáneos han construido cisternas rotas y vacías en una búsqueda desesperada de sentido, del sentido último que solo puede dar el amor? ¡También la Iglesia necesita esta renovación! Tiene necesidad de vuestra fe, de vuestro idealismo y de vuestra generosidad para poder ser siempre joven en el Espírituâ€. MC

7. “¡No tengáis miedo de decir que “sí†a Jesús, de hallar vuestra alegría en hacer su voluntad, donándoos completamente para llegar a la santidad y usando vuestros talentos al servicio de los demás!â€. MC

8. “Hay más alegría en dar que en recibir. No dudéis jamás de la verdad de las promesas de nuestro Señor, según las cuales cada vez que ofrecemos nuestra creatividad, nuestros recursos, nuestras personas, recibimos después todo con abundanciaâ€. MC

9. “La colaboración armoniosa entre religión y vida pública es muy importante en una época en la que algunos han llegado a pensar que la religión es causa de división más que una fuerza de unidad. En un mundo amenazado por formas de violencia siniestras e indiscriminadas, la voz unánime de los que tienen un espíritu religioso estimula a las naciones y a las comunidades a resolver los conflictos con instrumentos pacíficos, respetando plenamente la dignidad humanaâ€. EI

10. “El sentido religioso nos guía al encuentro de las necesidades de los demás y a buscar vías concretas para contribuir al bien común. Las religiones juegan un papel particular en este contexto, en cuanto que enseñan a la gente que el auténtico servicio exige sacrificio y autodisciplina, que a su vez se deben cultivar por medio de la abnegación, la templanza y el uso moderado de los bienes naturalesâ€. EI

11. “La religión, al recordarnos las limitaciones y la debilidad del ser humano, nos impulsa a no poner nuestras esperanzas últimas en este mundo que pasaâ€. EI

12. “La verdadera fuente de la libertad se encuentra en la persona de Jesús de Nazaret. Los cristianos creen que El nos revela plenamente las potencialidades humanas para la virtud y el bien; El nos libera del pecado y de las tinieblasâ€. EI

13. “Pensaréis que en el mundo de hoy es improbable que la gente adore otros dioses. Pero a veces lo hacen sin darse cuenta. Los falsos "dioses" están casi siempre ligados a la adoración de tres realidades: los bienes materiales, el amor posesivo y el poderâ€. ND

14. “Los bienes materiales, de por sí, son buenos. No sobreviviríamos sin dinero, ropa y casas. Pero si nos negamos a compartir lo que tenemos con los hambrientos y los pobres, transformamos esos bienes en una falsa deidad. ¡Cuántas voces en nuestra sociedad materialista nos dicen que la felicidad consiste en acaparar el mayor número posible de bienes y objetos de lujo! Pero así los bienes se transforman en deidades falsas. En vez de dar la vida, son portadores de muerteâ€. ND

15. “El amor auténtico es ciertamente bueno. Cuando amamos somos plenamente humanos. Pero a menudo se cree amar cuando en realidad se tiende a poseer o a manipular a la otra persona. A veces los demás son tratados como objetos para satisfacer las propias necesidades. ¡Qué fácil es ser engañado por las tantas voces que en nuestra sociedad sostienen un enfoque permisivo de la sexualidad sin prestar atención a la modestia, al respeto propio y a los valores morales que confieren calidad a las relaciones humanas!â€. ND

16. “En todos los Evangelios Jesús ama especialmente a los que se han equivocado porque, cuando se daban cuenta de su error, se abrían más que los otros a su mensaje de salvación. Los que deseaban reconstruir su vida eran los más dispuestos a escuchar a Jesús y a ser sus discípulos. Podéis seguir sus huellas; también vosotros podéis crecer especialmente cerca de Jesús precisamente porque habéis decidido volver a Élâ€. ND

17. “Podemos caer en la tentación de reducir la vida de fe a una cuestión de mero sentimiento, debilitando así su poder de inspirar una visión coherente del mundo y un diálogo riguroso con las otras muchas visiones que compiten en la conquista de las mentes y los corazones de nuestros contemporáneosâ€. CSM

18. “Caminad cada día a la luz de Cristo mediante la fidelidad a la oración personal y litúrgica, alimentados por la meditación de la palabra inspirada por Dios. Que la celebración cotidiana de la Eucaristía sea el centro de vuestra vidaâ€. CSM

19. “La castidad por el Reino significa abrazar una vida completamente dedicada al amor, a un amor que os hace capaces de dedicaros sin reservas al servicio de Dios para estar plenamente presentes entre los hermanos y hermanas, especialmente entre los más necesitadosâ€. CSM

20. “La sociedad contemporánea atraviesa por un proceso de fragmentación debido a una forma de pensar que es, por su naturaleza, de corto alcance porque deja de lado el horizonte completo de la verdad, verdad relativa a Dios y a nosotros. Por su misma naturaleza, el relativismo no consigue ver el cuadro entero. Ignora los principios que nos hacen capaces de vivir y crecer en la unidad, en el orden y la armoníaâ€. VI

21. “¡El Espíritu Santo! Su función es ésta: cumplir la obra de Cristo. Enriquecidos con los dones del Espíritu Santo tendréis fuerza para ir más allá de las visiones parciales, de la utopía vacía, de la fugaz precariedad, para ofrecer la coherencia y la certeza del testimonio cristiano". VI

22. “El amor tiene una característica particular: su fin es permanecer. Por naturaleza, el amor es duradero. El Espíritu Santo ofrece amor al mundo: amor que disipa la incertidumbre, que supera el miedo del engaño, que lleva en sí la eternidad; el amor verdadero que nos incorpora a la realidad que permaneceâ€. VI

23. “El Espíritu Santo es Dios que se entrega eternamente, como una fuente inagotable, se ofrece siempre. Observando este don incesante, vemos los límites de lo que es perecedero, la locura de una mentalidad consumista. En particular, empezamos a entender porqué la búsqueda de las novedades nos deja insatisfechos y deseosos de algo más. ¿No estamos buscando un don eterno, la Fuente que jamás se agota?â€. VI

24. “¡Queridos jóvenes: hemos visto que el Espíritu Santo realiza la maravillosa comunión de los creyentes en Cristo Jesús. Fiel a su naturaleza de dador y al mismo tiempo de don, actúa ahora sirviéndose de vosotros. Haced que el amor unificador sea vuestra medida, el amor duradero vuestro desafío, el amor que se entrega vuestra misiónâ€. VI

25. “Vosotros estáis llamados a vivir los dones del Espíritu entre los altibajos de la vida cotidiana. Haced que vuestra fe madure mediante los sacramentosâ€. VI

26. “Estar verdaderamente vivos es ser transformados desde el interior, estar abiertos a la fuerza del amor de Dios. Si acogéis la fuerza del Espíritu Santo, también vosotros podréis transformar vuestras familias, las comunidades y las naciones. Liberad estos dones. Que la sabiduría, la inteligencia, la fortaleza, la ciencia y la piedad sean los signos de vuestra grandezaâ€. VI

27. “¡Que mediante la acción del Espíritu Santo, los jóvenes tengan la valentía de llegar a ser santos! Esto es lo que necesita el mundo, por encima de cualquier otra cosaâ€. A.

28. “Hay algo siniestro que brota del hecho de que la libertad y la tolerancia se separan muy a menudo de la verdad. Todo ello se alimenta de la idea, ampliamente difundida en nuestra época, de que no hay una verdad absoluta que guíe nuestra vida. El relativismo, dando valor a todo sin discriminación, ha hecho que ‘las experiencias’ sean lo más importanteâ€. A.

29. “¡La vida no está gobernada por la suerte, no es casual! Vuestra existencia personal ha sido querida y bendecida por Dios y tiene una finalidad. La vida no es una simple sucesión de hechos y experiencias. Es una búsqueda de la verdad, del bien, de la belleza. Con ese fin tomamos nuestras decisiones, ejercemos nuestra libertad y, en esto, en la verdad, en el bien y en la belleza, encontramos la felicidad y la alegríaâ€. A.

30. “No os dejéis engañar por los que ven en vosotros simples consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección en sí misma se convierte en bien, la novedad se hace pasar por belleza y la experiencia subjetiva suplanta a la verdadâ€. A.

31. “Cristo ofrece más. Ofrece todo. Sólo él, que es la Verdad, puede ser el Camino y por lo tanto la Vidaâ€. A.

32. “Muchos jóvenes no tienen esperanza. Se quedan perplejos frente a las cuestiones que se les plantean y a menudo se siente inseguros sobre dónde encontrar respuestas. Ven la pobreza y la injusticia y desean hallar soluciones. Se sienten desafiados por los argumentos de quienes niegan la existencia de Dios y se preguntan cómo responder (...). ¿Dónde podemos hallar respuestas? El Espíritu nos orienta hacia el camino que conduce a la vida, al amor y a la verdad. El Espíritu nos orienta hacia Jesucristo. En El encontramos las respuestas que buscamosâ€. MC

33. “[La Virgen] María tuvo que enfrentarse a muchas dificultades a consecuencia de aquel sí. Simeón profetizó que una espada le atravesaría el corazón. Cuando Jesús tenía doce años pasó los peores momentos que cualquier madre puede experimentar cuando, durante tres días, perdió a su Hijo. Y después de la actividad pública de Jesús, sufrió la agonía de estar presente en su crucifixión y muerte. A través de tantas pruebas, permaneció siempre fiel a su promesa, sostenida por el Espíritu de fortaleza. Y fue recompensada con la gloriaâ€. MC

34. “Debemos permanecer fieles al sí con que aceptamos la oferta de amistad por parte del Señor. Sabemos que no nos abandonará nunca que nos sostendrá siempre con los dones del Espíritu. María aceptó la "propuesta" del Señor en nuestro nombre. Dirijámonos a ella y pidámosle que nos guíe en las dificultades para permanecer fieles a la relación vital que Dios entabló con cada uno de nosotros". MC

35. “Ha llegado el momento de decirnos adiós, o mejor hasta pronto. La Jornada Mundial de la Juventud 2011 se celebrará en Madrid, en España. Hasta entonces recemos unos por otros y demos al mundo nuestro gozoso testimonio de Cristoâ€. MC

SIGLAS QUE SEÑALAN LA FUENTE:

A: Acogida
EI: Encuentro interreligioso
ND: Universidad de Notre Dame
CSM: Misa en la Catedral de Santa María
VI: Vigilia con los jóvenes
MC: Misa de Clausura

(Cfr. www.opusdei.es)
Aprender a rezar y predicar
Categories: Predicación

La conversión de Ingrid Betancourt: Primero fue la Biblia, luego la Santísima Virgen

Predicanet - Thu, 2008-07-24 05:44

Lo que la prensa generalista no publica: como conoció a "una María fuerte, inteligente" y su consagración al Sagrado Corazón.

Liberada de su cautiverio con las FARC, la política colombiana Ingrid Betancourt acudió al santuario de Lourdes, en Francia, y a la basílica del Sacré-Coeur de París, para "dar gracias al Sagrado Corazón". En este viaje francés ha concedido una entrevista en profundidad al semanario católico francés Pelèrin (www.pelerin.info) , donde ha hablado de su conversión, su fe, su encuentro con la Biblia y María, con Dios y Jesucristo. En la web, el semanario sólo ha publicado parte de la entrevista, aquí:
http://www.pelerin.info/article/index.jsp?docId=2343000&rubId=9196 .

La prensa generalista, de todas las interesantes declaraciones de Ingrid Betancourt a Pelèrin -sobre la alegría, el dolor, la esperanza- sólo ha publicado esta frase:

"Uribe y no sólo Uribe, sino toda Colombia, deben corregir algunas cosas. Hemos alcanzado el punto donde debemos cambiar el vocabulario radical, extremista de odio, de palabras muy fuertes que dañan de manera íntima al ser humano".

Lo cual en la prensa generalista se convierte en titulares como este de El País:

"Betancourt exige a Uribe que abandone el lenguaje del "odio" contra las FARC"

Leyendo el artículo vemos que El País ni siquiera dice que son declaraciones en un semanario católico dentro de una extensa entrevista; El País ni menciona a la revista Pelèrin, mucho menos los temas espirituales que trata la ex-secuestrada.

Enfadada con Dios

En la entrevista Ingrid Betancourt cuenta que antes del secuestro estaba bastante desapegada de Dios. El secuestro al principio incluso empeoró su relación.

"El primer año, es verdad, yo estaba peleada con Dios. Me enfadé con él por la muerte de mi padre. Le decía: ¿por qué me has hecho eso, si sabes que te adoro, por qué me castigas? Luego entendí que podía dar gracias, porque papá nunca habría soportado seis años de este horror. Puedo decir que mi fe creció continuamente."

Ingrid empezó a leer la Biblia... por Romanos 8, 26: "nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables".

"Al principio de mi cautiverio, me dije: bien, voy a pasar meses y meses aquí, así que voy a leer la Biblia, ya que no la conocía. Al abrirla, me salieron las palabras de las cartas de San Pablo. Las cito de memoria, más o menos: pide lo que quieras, que el Espíritu Santo pedirá mejor, porque sabe mejor que tú lo que necesitas. Al leer esto me dije: Dios mío, está bien, pero yo sé lo que quiero, ¡quiero ser libre! Seis años después, al releer la misma epístola, por fin la entiendo. Pensé: Menos mal que el Espíritu Santo está aquí para rogar por mí, porque soy incapaz de pedir lo que necesitaba".

"Para comprender a la Virgen hay que tener cierta madurez"

La veterana política colombiana explica también que pese a la devoción de su padre por la Virgen, a ella la figura de María no le decía nada. Desde luego no era su prototipo de mujer ideal. Pero, releyendo los Evangelios:

"caí admirada ante ella, sin duda porque para comprender a la Virgen hay que haber vivido y haber adquirido cierta madurez. Y comencé a descubrir a una joven que aceptó tener un hijo a pesar de tener un plan totalmente diferente para su vida. Ella afrontó todos los riesgos.

Para la mayoría de los cristianos estas son cosas bien conocidas, pero para mí era un descubrimiento. Encontré a una María fuerte, una María inteligente, una María con sentido del humor. Me enamoré de María leyendo el evangelio de San Juan, en las bodas de Caná. Encontré ese diálogo entre María y Jesús extraordinario. Esa complicidad entre ellos es genial. A pesar de todas las razones con las que Jesús se opone a su madre, ella sabe que él va a hacer lo que ella quiere que, que Él transformará el agua en vino en la boda por amor a ella.

Leyendo el pasaje no podía dejar de pensar en mi relación con mi hijo Lorenzo".

"Seré toda tuya"

También explica el porqué de su peregrinación al templo parisino del Sagrado Corazón:

"El 1 de junio escuchaba yo Radio Católica Mundial, y me enteré de que en junio se celebra el Sagrado Corazón. Pues bien, la última vez que vi a mi padre, estábamos sentados en su habitación, bajo una imagen del Sagrado Corazón. Papá me tomó de la mano, observó la imagen y dijo: "Sagrado Corazón, cuida de mi corazón, cuida el de mi hija". Así que cuando hablaron del Sagrado Corazón presté atención.

En aquel entonces aún no conocía bien la historia de Santa Margarita María, de hecho acabo de conocer su nombre ahora. Pero sí sabía que los que se consagraran como ella al Sagrado Corazón recibían bendiciones. Me acuerdo de una en particular, en que Jesús prometía tocar los corazones duros que nos hacen sufrir. Entonces oré: Jesús mío, nunca te he pedido nada porque eres tan grande que me da vergüenza pedirte. Pero aquí te voy a pedir una cosa muy concreta. No sé lo que significa exactamente consagrase al Sagrado Corazón, pero si me dices, a lo largo de tu mes, el mes de junio, en qué fecha seré liberada, seré toda tuya".


Y el 27 de junio un comandante de la guerrilla vino a decirles a los prisioneros que serían liberados. "El hecho es que Jesús cumplió su palabra: he vivido un milagro", dice la política colombiana.

El 2 de julio, al pie del avión que la trajo de la selva, rezaba de rodillas un Padrenuestro y un Avemaría dando gracias a Dios junto con otros liberados. En sus manos, el Rosario que se hizo con unos botones como cuentas. El mismo Rosario con el que ha ido ha Francia y ha mantenido en sus manos durante su entrevista con Nicholas Sarkozy. Vivencias que la prensa generalista en España no recoge, pese a su indudable fuerza humana.

Vídeos y artículos relacionados:

Video -Testimonio de William Pérez

Video - Betancourt agradece a Pérez su ayuda

“Gracias a Dios y a la Virgenâ€

Rescatada de las FARC, quieren rescatar a Ingrid de Dios

William Pérez, el cabo cristiano que salvó la vida a Ingrid Betancourt


(Cfr. www.forumlibertas.com)

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Maria Laach

Todo era bueno - Wed, 2008-07-23 19:47

Tenía gran ilusión por ir a un lugar del que había oído hablar mucho en la facultad: la abadía benedictina de Maria Laach, junto al lago de Koblenz. Ayer, por fín, pude visitarla.

Cuando nos acercábamos a la abadía, nos acogió un ángel como éste:

En Alemania, aunque parezca lo contrario, "creen" mucho en los ángeles. Hay una especie de revival de la devoción a estos espíritus protectores, y hay imágenes de ellos, libros, charlas, etc… por todas partes.

Aquí está el interior del templo. Como véis, los alemanes no tienen horror vacui, y dejan muchas paredes vacías.

Llegamos a punto de que se acabara el rezo de la hora intermedia, pero aún pudimos contar a los monjes. En Alemania hay un gran auge de la vida monástica masculina (la femenina aún está de capa caída). Los monasterios se están convirtiendo en centros de pastoral y de evangelización, como en la Edad Media. Y las vocaciones parece que no escasean.

Esta capilla es muy especial. Aquí se celebró la primera eucaristía de cara al pueblo ¡¡¡EN 1921!!! Más de cuarenta años antes del Concilio Vaticano II, los monjes de Maria Laach estaban desarrollando, junto a otros grupos teológicos, lo que se llamaría el Movimiento Litúrgico, que condujo a la renovación litúrgica de la que hace años que disfrutamos los católicos. Generaciones y generaciones de estudiosos han conseguido repristinar la liturgia, cuyo valor y vigor, durante muchos siglos, ha estado bajo capas de tradiciones, añadidos, devociones y puntillas varias que dificultaban descubrir y vivir el espíritu de la liturgia. (Con los vientos que corren, espero que todo ese esfuerzo no haya sido en vano. Y no digo más).

Cerca del templo está este cementerio tan bonito, en una encrucijada, entre dos caminos que se pierden en la oscuridad del bosque.

El interior del cementerio.

Aterrazado, sin tapia posterior, sin separación con el bosque que, allá detrás, es a la vez acogedor y solemne. Y tan hermoso como la liturgia de los monjes.

Y después de tan altas contemplaciones, lo mejor es llenar el estómago con una sobria salchicha.

Bueno, acompañada de una guarnición (las patatas van a mansalva). Y una cerveza… Ya véis. Nada da más hambre que pensar en la eternidad, ¿no es cierto?

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VIDEO DE LA SEMANA (23 Jul): ¿Cómo quiero educar a mis hijos?

Predicanet - Wed, 2008-07-23 16:50
Una madre de familia habla del modelo educativo que quiere para sus hijos, de forma que maduren y crezcan en libertad. Aprender a rezar y predicar
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VIDEO DE SAN JOSEMARIA (35): La cultura de tratar a Dios

Predicanet - Wed, 2008-07-23 16:14
En Sevilla (España), San Josemaría mantuvo un diálogo con un hombre del campo. “Somos dos hermanos en el trabajoâ€, le dijo el santo. Su cultura –no aprendida en los libros- le permitía tratar muy bien a Dios.
Aprender a rezar y predicar
Categories: Predicación

¿Es la vida puro azar?

Ser audaces - Wed, 2008-07-23 10:01
En Ser Audaces he escrito en repetidas ocasiones sobre lo que considero uno de los mayores males de nuestros días: el relativismo. Creer que no existe nada mejor, que no existen lo bueno y lo malo, lo bello y lo... Anibal Cuevas
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Otra manera de educar la afectividad y la sexualidad

Ser audaces - Sun, 2008-07-20 22:01
A pesar de los repetidos fracasos que las campañas de sexo seguro experimentan una y otra vez, gobiernos como el español prefieren mantener sus posiciones ideológicas basadas en el individualismo, la exagerada entronización de supuestos derechos individuales y la nula... Anibal Cuevas
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¿Qué hay detrás, y... delante, y... a los lados de EpC?

Ser audaces - Sat, 2008-07-19 22:01
Mientras los Tribunales de Justicia siguen dictando sentencias favorables a los padres en su derecho a la objeción de conciencia frente a EpC, ayer se hicieron públicas seis nuevas sentencias; los dirigentes políticos que defienden la asignatura siguen hablando y... Anibal Cuevas
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LIBRO DE LA SEMANA (18 Jul): Psicología de la familia. Conocernos más para convivir mejor

Predicanet - Fri, 2008-07-18 05:22

Autor: Paulino Castells

Ediciones CEAC. Madrid (2008). 238 páginas. 14,95 €.

Mucho han mejorado las condiciones materiales de la familia. Nunca se ha dedicado tanto tiempo y esfuerzo a los hijos, nunca se ha escrito tanto sobre los niños y sus cuidados. Sin embargo, tampoco en ninguna otra época las consultas de los psiquiatras han estado tan solicitadas. En demasiadas familias de ahora se asegura el bienestar material pero, paradójicamente, no se asegura el bienestar afectivo y psicológico de los que la componen. ¿Qué le pasa a la familia que no consigue, en muchos casos, la felicidad de sus miembros, a pesar del tiempo y esfuerzo dedicados?.

Paulino Castells, doctor en Medicina, que desarrolla su actividad profesional en el campo de la psiquiatría infantil y juvenil y en el de la problemática familiar en general, nos da una explicación: la sociedad ha evolucionado muy rápidamente en las últimas décadas y la familia ha ido amoldándose a estos cambios, pero los vaivenes sociales y culturales han alterado en ocasiones el frágil equilibrio de la estructura familiar y las relaciones entre sus miembros.

El autor analiza las diferentes relaciones familiares, partiendo de los vínculos que establecen sus miembros desde que nacen hasta que envejecen, con el fin de descubrir el secreto para convivir mejor y lograr que la familia cumpla su misión: dar la seguridad que todos sus miembros necesitan y conseguir la estabilidad personal y social que sólo la familia es capaz de aportar.

El autor advierte que en nuestras manos está la mejora de las relaciones familiares y de esta manera evitar conflictos psicológicos en sus miembros, que de otra forma requerirían una actuación psiquiátrica posterior. El doctor Castells propone una actuación “preventivaâ€, más barata y eficaz para toda la sociedad.

Su reflexión parte del análisis del matrimonio. Da con las claves de muchas causas de ruptura matrimonial: no saber diferenciar el enamoramiento, el amor, la convivencia y el paso que supone el compromiso. Unas útiles recetas sobre lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer en la relación de pareja cierran este capítulo.

El recorrido por las relaciones familiares continúa con la especial unión madre-hijo y destaca la importancia de los primeros años para la salud física y mental del niño. Defiende la idea, hoy ampliamente documentada, de que, en función del grado de “apego familiarâ€, se consigue mayor o menor autoestima y seguridad en uno mismo, aptitudes necesarias para salir del egocentrismo y ser capaz de conocer, relacionarse y amar a los demás.

El resto de la obra viene rodado: la necesidad de educar y los padres como primeros responsables de ello; el ejercicio de la autoridad como servicio a los hijos para ayudarles en su desarrollo y darles la seguridad psicológica que necesitan y... un sin fin de pequeños problemas y temas muy prácticos y cotidianos que el autor analiza con sensatez y criterio, siempre acudiendo a citas muy acertadas de otras personas con autoridad, que refuerzan sus ideas.

Libro práctico y ameno en el que cada uno puede encontrar el consejo que necesita, en un estilo divulgativo pero riguroso.

(cfr. www.aceprensa.com)

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Hay Dios, y Flew se lo encontró

Predicanet - Fri, 2008-07-18 05:16
Guillermo Elizalde Monroset

FundacionBurke.org

En mayo de 2004, después de seis décadas de ateísmo militante, el mayor apologista ateo desde Hume y los filósofos alemanes del siglo XIX admitió la existencia de Dios.

Antony Flew había reinventado los argumentos ateos con su Theology and Falsification (1950), The presumption fo Atheims (1976) y otra treintena de libros. Ahora, justo cuando el positivismo regresa rebautizado como “nuevo ateísmoâ€, el viejo ateo publica There is a God (Hay Dios), su testamento y última voluntad sobre la cuestión.

Hay varias paradojas en la vida de Flew. Por ejemplo, el hecho de que su padre fuera uno de los principales predicadores metodistas de Inglaterra no le impidió hacerse ateo a los quince años, impactado -como tantos desde Lucrecio- por la presencia del mal en el mundo. También es paradójico que Flew expresara sus primeras razones ateas en el Club Socrático, dirigido por el campeón cristiano C.S. Lewis. Sin embargo, allí aprendió a seguir la evidencia hasta donde ésta conduzca, un principio socrático que acabaría llevándole -otra paradoja- al teísmo.

El camino intelectual del filósofo británico recorre la filosofía social, el problema del cuerpo y la mente, el concepto de Dios, la discusión sobre la carga de la prueba en el debate teísmo-ateísmo, y las implicaciones cosmológicas del big-bang. Hasta los años 50, Antony Flew fue marxista convencido. Durante mucho tiempo profesó el determinismo y negó el libre albedrío. Sin embargo, con el compromiso de seguir los hechos hasta donde fuera necesario, declaró falaces los argumentos ateos del positivismo de Alfred Ayer. Después refutó la creencia de que la biología evolutiva proporcionaba una garantía a la doctrina del progreso. Tal vez sin plena conciencia, el profesor londinense había dinamitado dos pilares del ateísmo contemporáneo.

Flew paseó su ferviente increencia por las universidades de Gran Bretaña, EEUU y Canadá, y la exhibió en varios debates públicos. En 2004 se produjo el último de ellos, en la universidad de Nueva York. Para la sorpresa de la audiencia, Flew proclamó que la complejidad del ADN le obligaba a aceptar la existencia de un Diseñador. Y formuló una sencilla pregunta a sus ya ex-colegas ateos: “¿Qué debería suceder o haber sucedido para que os plantearais la existencia de una Mente superior?â€. A Flew le parecía que los últimos avances científicos le ponían muy difícil seguir siendo ateo.

Para Flew la nueva ciencia ha descubierto tres dimensiones de la naturaleza que señalan hacia Dios. Primero, la existencia de un universo con principio en el tiempo, que parece haber sido ajustado milimétricamente para la vida. Segundo, la presencia de leyes naturales, regularidades universales, racionales y matemáticamente precisas, dignas de una mente divina. Y tercero, la dificultad de explicar la vida inteligente, dotada de propósito y químicamente codificada, como emanación de la no-vida, de la materia ciega e inerte.

La desembocadura de estos argumentos científicos es muy similar a la que alcanzó hace siglos la metafísica clásica: existe un Autor de la creación. “El Dios cuya existencia defiendo -dice Flew- es el Dios de Aristótelesâ€. Es decir, no es que Flew se haya hecho cristiano, sino deísta. El viejo filósofo confiesa haber llegado a Dios desde lo puramente natural, desde la filosofía primera, sin necesidad de revelación. Su descubrimiento “ha sido un peregrinaje de la razón, no de la feâ€, hacia un Dios con los atributos del motor inmóvil aristotélico, que una vez ha completado la creación se aleja de ella y la abandona a sus propias leyes. Flew se ha encontrado con el Dios arquitecto, no con el Dios amor del cristianismo.

A pesar de ello, Flew no cree que haya llegado al final de su búsqueda. La omnipotencia divina, por ser omnipotente, es capaz de revelarse al hombre. Entre las religiones reveladas, el cristianismo le merece especial respeto por sus doctrinas sobre la encarnación y la resurrección, y su combinación de la figura carismática de Jesucristo con la de un intelectual de primer nivel como San Pablo. En este sentido debe entenderse el anexo que cierra la obra, una reflexión del obispo anglicano N.T. Wright sobre Jesucristo, que para Flew supone un modo nuevo y fresco de presentar el cristianismo, y para el creyente de a pie resulta una apología más fría que fresca.

La lectura de There is a God es reconfortante. Lo es descubrir que todavía hay filósofos que anteponen la verdad a sus intereses y perezas. Lo es porque sugiere el papel que desempeña la amistad -ahí están las charlas con Swinburne o Conway- en el acercamiento a la verdad. Y lo es porque el “caso Flew†confirma la tesis de su amigo Roy Varghese: “sólo un rechazo deliberado a «mirar» es responsable de cualquier tipo de ateísmoâ€. Ahora bien, el libro sugiere reflexiones menos laudatorias. Una de ellas, la necesidad de recuperar la metafísica. Otra, la necesidad de releer -quizás en Pieper- que para creer hay que querer. Y una pregunta que el lector desearía formular a Antony Flew, tal vez tomando una cerveza en el campus de Reading: “¿Por qué no leíste antes la Suma contra Gentiles, amigo?â€.

(Cfr. www.almudi.org)

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Homilía Domingo 16º t.o. (A)

Predicanet - Fri, 2008-07-18 05:12
(Sab 12,13.16-19) "En el pecado das lugar al arrepentimiento" (Rm 8,26-27) "El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad"
(Mt 13,24-43) "El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre"

Jesucristo habla del campo en el que la cizaña ha despuntado junto al trigo y explica a sus discípulos el porqué del mal. El sueño de la pereza ha sido aprovechado por el enemigo de Dios y del hombre. Ante el ofrecimiento de arrancar esa mala hierba, Jesús responde que no, no sea que un celo mal orientado destruya también el trigo. Hay aquí una llamada a no descalificar a nadie, a evitar que una visión maniquea animada de buena intención pero que divide equivocadamente a las personas en buenas y malas, organice un destrozo. “Dejad que crezcan hasta la siegaâ€, dice Jesús, porque el que juzga es el Señor†(1 Cor 4,4 y 5).

A nosotros toca seguir trabajando en el campo, que es el mundo, sin visiones catastrofistas ni partidistas, aunque sin olvidar que dentro de “este campo de Dios que es la tierra, que es heredad de Cristo, ha brotado cizaña: no sólo cizaña, ¡abundancia de cizaña! No podemos dejarnos engañar por el mito del progreso perenne e irreversible. El progreso rectamente ordenado es bueno, y Dios lo quiere. Pero se pondera más ese otro falso progreso, que ciega los ojos a tanta gente, porque con frecuencia no percibe que la humanidad, en alguno de sus pasos, vuelve atrás y pierde lo que antes había conquistado†(S. Josemaría Escrivá).

Al explicar la causa, a instancias de sus discípulos, de la aparición de la cizaña, Jesús pide paciencia y dice que habrá un Juicio al final de los tiempos en el que los ángeles separarán a los buenos de los malos. Sí, llegará un momento en que aparecerá con toda claridad la vigencia de la vida cristiana: lo que es trigo limpio y lo que es cizaña. Las personales concepciones del mundo o la ironía y el rechazo de quienes estimaron ingenua o insensata la vida cristiana, tendrán su castigo: el resultado de sus propias obras. No ver a Dios, que es en lo que consiste esencialmente el Infierno y la desesperación que esta pérdida lleva consigo. No esperar ver a Dios en esta vida es llevadero, porque los bienes de este mundo, que son un reflejo de la Bondad de Dios, pueden hacer llevadera esa ausencia. Pero en la otra vida no existe bien alguno que no sea Dios mismo. Quien no haya querido cuentas con Dios tendrá lo que se ha propuesto: no ver a Dios.

Hay quienes sostienen que el infierno es tan sólo un recurso de la pedagogía divina encaminado a que el hombre no se convierta en un lobo para los otros hombres, ya que un castigo semejante estaría en contraste con la infinita clemencia divina. Pero esta afirmación no tiene ningún apoyo en la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia. Habría que arrancar páginas enteras del Evangelio o manipularlo sacrílegamente, para no enterarse que existe el Infierno y que es terrible.

Las enseñanzas de Jesús arrojan una luz que explica el mal en el mundo y en el corazón de los hombres cuando éstos descuidan la vigilancia sobre la semilla de eternidad que Él ha sembrado; son también una invitación a la esperanza de que Dios hará que el bien se imponga al final sobre el mal; una advertencia a poner freno a las inclinaciones desordenadas de nuestra naturaleza; y un estímulo para ser fieles a Jesucristo pues “los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padreâ€.
(Cfr. www.almudi.org)
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Meditación Domingo 16º t.o. (A)

Predicanet - Fri, 2008-07-18 05:06
(Mt 13, 24-43) Les propuso otra parábola:
—El Reino de los Cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras dormían los hombres, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando brotó la hierba y echó espiga, entonces apareció también la cizaña. Los siervos del amo de la casa fueron a decirle: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?» Él les dijo: «Algún enemigo lo habrá hecho». Le respondieron los siervos: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?» Pero él les respondió: «No, no vaya a ser que, al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad que crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega les diré a los segadores: "Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla; el trigo, en cambio, almacenadlo en mi granero"».
Les propuso otra parábola:
—El Reino de los Cielos es como un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo; es, sin duda, la más pequeña de todas las semillas, pero cuando ha crecido es la mayor de las hortalizas, y llega a hacerse como un árbol, hasta el punto de que los pájaros del cielo acuden a anidar en sus ramas.
Les dijo otra parábola:
—El Reino de los Cielos es como la levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres ºmedidas de harina, hasta que fermentó todo. Todas estas cosas habló Jesús a las multitudes con parábolas y no les solía hablar nada sin parábolas, para que se cumpliese lo dicho por medio del Profeta: Abriré mi boca con parábolas, proclamaré las cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo. Entonces, después de despedir a las multitudes, entró en la casa. Y se acercaron sus discípulos y le dijeron:
—Explícanos la parábola de la cizaña del campo. Él les respondió:
—El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del mundo; los segadores son los ángeles. Del mismo modo que se reúne la cizaña y se quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles y apartarán de su Reino a todos los que causan escándalo y obran la maldad, y los arrojarán en el horno del fuego. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. Quien tenga oídos, que oiga.

Ser buen trigo para el mundo

Ante esta parábola del trigo y de cizaña que, una vez más, nos presenta la Iglesia, concluimos, con un ardiente deseo que nos lleve a la súplica en la oración: ¡deseamos ser trigo para el mundo! El solo pensamiento de que podríamos ser cizaña nos impulsa a una vigilancia estricta sobre nosotros mismos en sincero examen de conciencia. Porque el cristiano, discípulo de Cristo, no puede conformarse con estar en la Iglesia estáticamente. Mas bien pide Cristo de sus apóstoles, que contribuyan al desarrollo espiritual de cuantos les rodean. El trigo de hecho es para alimento, para desarrollo de los hombres del mundo y, así, los cristianos somos para desarrollo de los demás.

Es el trigo del señor del campo. Y los cristianos somos del Señor del mundo. Nos mantendremos, por tanto, fieles a su doctrina, nos serviremos de los medios que indicó a los hombres como imprescindibles para nuestro fin y aspiraremos al ideal de vida eterna que, por pura bondad y gratuitamente, nos ha ofrecido. No nos conviene, por consiguiente, desvirtuar esa condición recibida, enriquecida con la filiación divina. Se trata, ciertamente, de la más noble entre las naturalezas de nuestro mundo. ¿Qué otra criatura es, como el hombre, capaz de Dios?

Así como el trigo alcanza su plenitud en el campo muriendo, desarrollando la yerba primero hasta con el tiempo granar la espiga, así también los hombres tenemos un desarrollo pleno que nos aguarda. No se trata, desde luego, de cualquier objetivo que pudiéramos imaginar. Bastantes ideales que se presentan fascinantes no concluyen, de hecho, en el desarrollo que nos corresponde, aquel que es propio y exclusivo de la persona humana. Son, en ocasiones, metas tan sólo apetecibles y que, en ese sentido, satisfacen muy parcialmente al individuo; lo que se demuestra por el hecho de que, casi de inmediato, se reclama otra la satisfacción mayor o diferente cuando se alcanzan.

En efecto, podríamos convertirnos en cizaña, hijos del maligno, incapaces de ganar en espigas de trigo. Se trataría de una degeneración voluntaria en el proceso de desarrollo. Supondría un cambio profundo en los ideales y en las relaciones con los demás, que se pondría de manifiesto en seguida en la conducta. Así sucedió con la mala hierba de la parábola, que al poco de brotar ya se distinguía, por su aspecto, de las plantas de trigo. Sin embargo, el Señor, Dios del mundo, respeta las opciones humanas: no se desdice de su acto creador, según el cual nos quiso libres, a su imagen y semejanza. Dejad que crezcan juntos hasta la siega, sigue afirmando cada día, mientras en su infinita sabiduría contempla la clara diferencia entre unos y otros y el distinto destino que aguarda a cada uno.

Conscientes de esta realidad, contemplamos acertadoamente los contrastes del mundo, y en concreto las tan diferentes mentalidades, incluyendo la decidida oposición a Dios por parte de algunos. Como es sabido, los hay que no admiten instancia alguna superior a ellos. No tendrían –dicen– por qué someterse a nada salvo a lo acordado en aras del bien colectivo y puramente material. Carecen, por consiguiente, de un proyecto fructificador, posible por una especial categoría intrínseca recibida. No así el trigo y cuentos quieren comportarse como hijos de Dios en el mundo. Sus vidas son un perfecto plan, impulsado por la Gracia, que tiende engendrar nuevos hijos para Dios y a que sean cada vez menos los francos hijos del maligno y los indiferentes.

No podrá hacerse realidad ese proyecto de santidad sino a base de una crecida vitalidad en la relación de cada cristiano con Dios. Con palabras de san Josemaría podemos afirmar que la santidad –cuando es verdadera– se desborda del vaso, para llenar otros corazones, otras almas, de esa sobreabundancia.
Los hijos de Dios nos santificamos, santificando. —¿Cunde a tu alrededor la vida cristiana? Piénsalo a diario.

Puede ser, tal vez, una pregunta habitual en nuestro examen de conciencia, el modo en que nuestra vida cristiana influye en el amor con obras que los demás tienen a nuestro Padre del Cielo. Por mi conversación, por mi trato, por mi ejemplo, a partir de mi amistad... ¿puedo afirmar que han mejorado cristianamente otras personas? Los propósitos, buscando esa influencia amable y siempre animante, serán el mejor modo de asegurarnos en la noble condición de buen trigo, de no ponernos en ocasión de degenerar influidos por la abundante cizaña que nos rodea.

Nuestras Madre del Cielo nos protege en esta contienda, pues, a pesar de tener tan gran responsabilidad, somos niños: sus hijos pequeños.
(Cfr. www.fluvium.org)
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VIDEO DE SAN JOSEMARIA (34): El mejor modo de servir

Predicanet - Thu, 2008-07-17 09:27
Jesucristo nos animó a ayudar a los demás procurando que sólo Dios fuese testigo de ese servicio. Es un mensaje que repite san Josemaría en este vídeo. Aprender a rezar y predicar
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VIDEO DE LA SEMANA (17 Jul): Himno de la JMJ 2008 (Australia)

Predicanet - Thu, 2008-07-17 06:22
VERSE
1 Da ogni dove siamo qua riuniti ad adorar. Con te in festa noi gioiam In tutto il mondo ti seguirem.

CHORUS
Alleluia, Alleluia! Receive the Power, from the Holy Spirit! Alleluia, Alleluia! Receive the Power to be a light unto the world!

VERSE
2 Tu Espíritu nos llama Responderemos a tu voluntad, Testigos para siempre De tu piedad y eterno amor.

CHORUS
Alleluia, Alleluia! Receive the Power, from the Holy Spirit! Alleluia, Alleluia! Receive the Power to be a light unto the world!

BRIDGE
Agneau de Dieu, nous t’adorons Notre Seigneur, nous t’adorons Pain de vie, nous t’adorons Emmanuel, nous t’adorons Agneau de Dieu, nous t’adorons Notre Seigneur, nous t’adorons Pain de vie, nous t’adorons Emmanuel, nous te chanterons toujours

CHORUS
Alleluia, Alleluia! Receive the Power, from the Holy Spirit! Alleluia, Alleluia! Receive the Power to be a light unto the world!
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Contribución al sentido común

Ser audaces - Tue, 2008-07-15 22:01
Creo que es bueno tener ideas claras, principios fuertes y sólidos sobre los que construir la propia vida y que sirvan para aportar algo para mejorar la sociedad en la que vivimos. No tener ideas propias es malo, sin ellas... Anibal Cuevas
Categories: Familia, Vida
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