«Todos necesitamos mucha compañía, hijos: compañía del Cielo y de la tierra. ¡Sed devotos de y de los Arcángeles y de los Santos, de nuestros Santos Patronos e Intercesores! Es muy humana la amistad, pero también es muy divina; como la vida nuestra, que es humana y divina. ¿Os acordáis de lo que dice el Señor?: iam non dicam vos servos … , vos autem dixi amicos; ya no os llamo siervos, sino amigos. Hay que tener amistad con los amigos de Dios, que moran ya en el Cielo, y con las criaturas que están en la tierra, muchas veces apartadas del Señor».

(En diálogo con el Señor, p. 85)