La píldora de la juventud

Las terapias mencionadas incluyen procedimientos muy complejos y que intervienen en lo más íntimo de las células, el ADN, con los riesgos que esto conlleva en caso de no controlar al 100% el proceso. La panacea real sería un tratamiento por vía oral, que fuera capaz de ralentizar el envejecimiento. Y una de las sustancias que mejores resultados está consiguiendo es un derivado de la humilde vitamina B3 o niacina.

Asociada al envejecimiento, está una reducción de la cantidad de una sustancia llamada NAD+ (dinucleótido de nicotinamida y adenina) en las mitocondrias. Estos pequeños orgánulos se encuentran en las células y son los encargados de la obtención de energía a partir de los nutrientes que obtenemos de los alimentos, combinándolos con oxígeno.

Dado que se observó que, asociadas a distintas enfermedades, niveles de NAD+ se reducían, los investigadores pensaron que un tratamiento que fuera capaz de recuperar sus niveles podría retrasar o amortiguar los efectos del envejecimiento. El NAD+ es utilizado por las sirtuinas, unas enzimas que se activan con el o la restricción calórica, estrategias que han demostrado su eficacia para alargar la en ratones o monos y mejorar la  en humanos. Por tanto, el efecto sería como el de un ayuno en forma de píldora.

La vía rápida sería pensar que consumiendo ese NAD+ podríamos aumentar sus niveles en las células, pero esto no es así ya que, al ingerirlono es capaz de llegar a ellas. Sin embargo, hay dos sustancias que sí que son capaces de conseguir ese incremento de NAD+ a nivel celular. Son el ribósido de nicotinamida (NR) y la nicotinamida mononucleótido (NMN), dos derivados de la vitamina B3.

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