fue un comandante distinguido en la guerra de independencia de Venezuela donde fue llamado el Jenofonte de América. A partir de 1820, llegó a autoproclamarse príncipe del imaginario estado de Poyais ( situado en la ), organizando un fraude a gran escala de venta de tierras que contribuiría a agudizar la crisis económica de 1825.

En 1820 MacGregor regresó a Londres y se declaró príncipe de Poyais. La alta sociedad londinense apreciaba la colorida figura de MacGregor como parte del clan MacGregor, descendiente de , como luchador por la independencia de Venezuela y en particular por su exótica consorte sudamericana, Josefa Aristeguieta y Lovera. Decía que el país de Poyais, en la costa de Mosquitos, se hallaba bajo su comando como Gregor I, Príncipe Soberano de Poyais y cacique del pueblo de Poyais, y que este país se había transformado en un estado próspero. Poyais tendría una gran capital con castillo, edificio de parlamento, ópera, catedral y puerto moderno. En el país habría grandes cantidades de oro y tierra muy fértil para nuevos colonos.

Nadie dudó de sus aseveraciones. Por una parte en el Reino Unido se sabía muy poco sobre las antiguas colonias ibéricas y por otra, el país buscaba nuevos mercados y terrenos para colonizar. Los historiadores creen, sin embargo, que MacGregor pagó a algunas personas influyentes para conseguir el apoyo político necesario. El encargado de asuntos del negocio de MacGregor, John Richardson, un viejo amigo de los tiempos de la guerra de independencia, fue recibido por el rey Jorge IV y MacGregor fue nombrado como Sir Gregor para promover las relaciones entre ambos países.