En el siglo XIX, el fisiólogo investigó sobre el peso de los cerebros humanos. Tras años de acumular datos observó que el peso medio del cerebro del hombre era de 1.350 gramos, mientras que el promedio para las mujeres era de 1.250 ramos. Durante toda su vida se basó en este hecho para intentar presentar a la mujer como un ser de menores capacidades intelectuales que el hombre. A su muerte, Bischoff donó su propio cerebro a la Ciencia. El análisis indicó que pesaba 1.245 gramos.