La de Polo “todo éxito es ” se puede considerar desde cuatro consecutivos.

Desde un enfoque , diagnostica un mal moderno: la sobrevaloración de la productividad. Antropológicamente considerado, ese mal es el rechazo de la filial humana.

Desde un enfoque , frente a dicha sobrevaloración, la acción humana aparece más bien como fragmentaria y falible. Esto lleva al ser humano a centrar la en arreglos menores, éxitos efímeros y fines intermedios, que son inagotables, y así olvida los fines últimos.

Desde el enfoque filosófico cristiano y la teoría de juegos de Polo, los éxitos posibles se pueden subordinar a un futuro , transformando la inacababilidad de los fines intermedios en la posibilidad de un juego social de suma positiva.