«El cielo no a la del espacio, sino a la geografía del . Y el corazón de Dios, en la Noche santa, ha descendido hasta un establo: la de Dios es el cielo. Y si salimos al encuentro de esta humildad, entonces tocamos el cielo. Entonces, se renueva también la tierra. Con la humildad de los , pongámonos en camino, en esta Noche santa, hacia el Niño en el establo. Toquemos la humildad de Dios, el corazón de Dios. Entonces su nos alcanzará y hará más luminoso el mundo.»

en la Misa de , 2007