El Papa en oración por las víctimas del terremoto



(RV).- El Santo Padre sigue de cerca la situación de los damnificados por el terremoto que se produjo en el centro de Italia con su oración y con signos concretos de solidaridad. De hecho, los bomberos de la Ciudad del Vaticano están en plena actividad y en Amatrice lograron rescatar con vida de entre los escombros a un niño de tres años, si bien, lamentablemente, sus padres y hermana de 10 años, fallecieron. Entre otras cosas, también han distribuido entre las personas numerosos rosarios e imágenes con la bendición del Papa Francisco. Mientras tanto, diversos médicos y enfermeros del Vaticano están preparados para partir hacia las zonas afectadas por el terremoto.

Y ayer por la mañana Francisco celebró la Misa en la capilla de la Casa de Santa Marta con las religiosas Clarisas de Santa María de Vallegloria, una comunidad de la localidad italiana de Spello, en Umbría, que se vio duramente afectada por el terremoto del 1997, a causa de lo cual sus habitantes estuvieron obligados a vivir, durante catorce años, en contenedores.

Durante la ceremonia se rezó por todas las personas que están sufriendo a causa del sismo. El Santo Padre invitó a las religiosas a sembrar la esperanza, a dar a Cristo a los demás, con la oración y con la vida. “Porque Jesús  – les dijo – es la verdadera riqueza, incluso cuando no tenemos nada”.

En su homilía el Pontífice volvió a referirse al valor de la oración como perno de la vida contemplativa de la clausura mediante tres palabras que dirigió a las clarisas: el significado de la verdadera riqueza, la fuerza del testimonio que debe ser coherente con la vida y la esperanza. Un mandato espiritual que se completó también concretamente con la entrega de parte del Papa de la Constitución Apostólica Vultum Dei quaerere. Esta celebración se caracterizó  por los cantos de las religiosas acompañados por el delicado sonido de un violín y de una flauta.

Inspirándose en el pasaje de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios, el Obispo de Roma se refirió a la actualidad de las indicaciones del Apóstol que refiere que da gracias continuamente a Dios por Jesucristo, y porque en Él han sido enriquecidos todos los dones, los de la palabra y los del conocimiento. La primera palabra afirmó el Papa Bergoglio es “riqueza”, explicando que “somos ricos”, como dice Pablo, por todos los dones del Señor. De modo que los consagrados no deben perder de vista esta verdadera riqueza, que viene de la generosidad del Padre que nos da todo por medio de su Hijo.

El Santo Padre reflexionó también acerca del testimonio de estas religiosas de clausura a quien nadie ve, pero de quienes las personas reconocen su testimonio. Porque “siembran con su vida y con su oración la vida de Cristo en los demás”. Y porque testimonio quiere decir – explicó Francisco – “yo he elegido esto, no tengo necesidad de otras cosas”. Y esto – añadió – “atestigua que Cristo está en ustedes”, que no huyeron del mundo por temor, sino para seguir la llamada del Señor.

De la tercera palabra, “esperanza”, el Santo Padre les dijo que “son mujeres de esperanza”, y que “siembran esperanza porque esperan al esposo como las diez vírgenes” de las que habla Jesús en el Evangelio. El Papa Francisco concluyó su homilía invitando a pedir al Señor la actitud de alabanza y de cuidado de la comunidad, para poder ser “personas ricas de dones que tan testimonio y están siempre abiertas a la esperanza, con el rostro gozoso.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

(from Vatican Radio)