Papa: “La paternidad de Dios, fuente de nuestra esperanza”



(RV).- “Los invito a dirigirse a Dios, nuestro Padre, en todo momento y circunstancia. No nos encerremos en nosotros mismos, sino que acudamos con confianza a él, que como Padre bueno nos mira con amor y nunca nos abandona”.

Fue la invitación del Papa Bergoglio al saludar a los peregrinos de nuestro idioma – que se dieron cita en la Plaza de San Pedro – para participar en la Audiencia General del primer miércoles de junio.

“La paternidad de Dios, fuente de nuestra esperanza” fue el tema de esta catequesis en el ámbito de su ciclo dedicado a la esperanza cristiana. El Santo Padre introdujo su reflexión a partir de un pasaje del Evangelio de San Lucas (11,1-4) que muestra a Jesús en oración y a quien uno de sus discípulos le pide que les enseñe a orar. A lo que el Maestro les dijo: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación”.

Hablando en italiano, el Papa destacó que había algo sumamente fascinante en la oración del Señor, lo que nos introduce en el misterio del Cristo “orante”, que conmovía a los discípulos hasta el punto de pedirle que les enseñara también a ellos a rezar. Fue entonces – dijo el Santo Padre – cuando Jesús transmite lo que llegaría a ser la oración cristiana por excelencia, es decir, el Padrenuestro.

Francisco añadió que todo el misterio de esta oración cristiana se resume en, realidad, en una sola palabra, es decir, en tener el valor de llamar a Dios con el nombre de Padre, a pesar de que solemos dirigirnos a él con títulos más elevados, que nos parecen más respetuosos de su trascendencia. De ahí – prosiguió el Papa la gran revolución que el cristianismo imprime en la psicología religiosa del hombre.  Sí, porque el misterio de Dios, que siempre nos fascina y nos hace sentir pequeños, ya no nos causa miedo ni angustia.

Tras aludir a algún episodio bíblico del que se desprende el carácter de Padre misericordioso, el Obispo de Roma destacó este “misterio insondable de Dios” que nutre este tipo de amor por sus hijos. Y concluyó su reflexión recordando, una vez más, que “jamás estamos solos”. Podemos estar alejados – dijo – , ser hostiles o profesarnos “sin Dios”. Sin embargo – recordó Francisco –  el Evangelio de Jesucristo nos revela que Dios no puede estar sin nosotros, es decir, “sin el hombre”. Certeza que – añadió – es la fuente de nuestra esperanza.

(María Fernanda Bernasconi – RV). 

(from Vatican Radio)