Había una vez una pequeña tortuga llamada Tortugullín, quien vivía en un hermoso lago rodeado de vegetación. A pesar de ser pequeña, Tortugullín era muy valiente y siempre estaba dispuesta a ayudar a sus amigos. Un día, mientras jugaba con sus amigos en el lago, vio como una serpiente se acercaba peligrosamente a uno de sus amigos, un pequeño ranita.

Tortugullín, sin pensarlo dos veces, se lanzó hacia la serpiente y la mordió con todas sus fuerzas en la cola. La serpiente asustada se alejó corriendo, y Tortugullín, con su valentía, logró salvar a su amigo.

A partir de ese día, los animales del lago se dieron cuenta de que contar con Tortugullín era tener una aliada valiente, y siempre se acercaban a ella en busca de ayuda.

Con el tiempo, Tortugullín se convirtió en una heroína en el lago, y su valentía se extendió por toda la región. A menudo se la veía ayudando a otros animales en peligro, y todos la querían y la respetaban.

La moraleja de esta historia es que a veces, a pesar de nuestras limitaciones o debilidades, podemos ser valientes y ayudar a los demás, y eso nos convierte en héroes a ojos de aquellos que nos rodean.

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