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«Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto.» Con estas palabras se presenta Merricat, la protagonista de Siempre hemos vivido en el castillo, que lleva una vida solitaria en una gran casa apartada del pueblo. Allí pasa las horas recluida con su bella hermana mayor y su anciano tío Julian, que va en silla de ruedas y escribe y reescribe sus memorias. La buena cocina, la jardinería y el gato Jonas concentran toda la atención de las jóvenes. En el hogar de los Blackwood los días discurrirían apacibles si no fuera porque los otros miembros de la familia murieron envenenados allí mismo, en el comedor, seis años atrás. Ya tenemos nuestra última selección del año, ya que para diciembre prepararemos una recomendaciones de recomendaciones: nuestros diez mejores del año. Y terminamos con una gran sorpresa, porque que Nieve y otros complementos circunstanciales abandere esta selección de novedades ejemplifica mejor que bien el espíritu de las librerías: un libro pequeño con un corazón enorme.Y tres maestros nos regalan sus nuevos títulos: los cuentos de Javier Marías, la nueva novela de Maalouf y Absolución, el nuevo paso de Luis Landero hacia ese Olimpo de sus lectores.Las editoriales indies siguen con su buen hacer y con sus rescates imprescindibles. Impedimenta apuesta por la fundación de una librería ¡¡¡ Con Sajalín nos vamos de cervezas con sabor egipcio. Errata naturae y Nórdica coinciden en mostrarnos una realidad con una gran dosis de humor (y amargura). Sexto piso y Minúscula, por último, nos traen dos libros más que apuestan por la gran literatura.
«Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto.» Con estas palabras se presenta Merricat, la protagonista de Siempre hemos vivido en el castillo, que lleva una vida solitaria en una gran casa apartada del pueblo. Allí pasa las horas recluida con su bella hermana mayor y su anciano tío Julian, que va en silla de ruedas y escribe y reescribe sus memorias. La buena cocina, la jardinería y el gato Jonas concentran toda la atención de las jóvenes. En el hogar de los Blackwood los días discurrirían apacibles si no fuera porque los otros miembros de la familia murieron envenenados allí mismo, en el comedor, seis años atrás. Ya tenemos nuestra última selección del año, ya que para diciembre prepararemos una recomendaciones de recomendaciones: nuestros diez mejores del año. Y terminamos con una gran sorpresa, porque que Nieve y otros complementos circunstanciales abandere esta selección de novedades ejemplifica mejor que bien el espíritu de las librerías: un libro pequeño con un corazón enorme.Y tres maestros nos regalan sus nuevos títulos: los cuentos de Javier Marías, la nueva novela de Maalouf y Absolución, el nuevo paso de Luis Landero hacia ese Olimpo de sus lectores.Las editoriales indies siguen con su buen hacer y con sus rescates imprescindibles. Impedimenta apuesta por la fundación de una librería ¡¡¡ Con Sajalín nos vamos de cervezas con sabor egipcio. Errata naturae y Nórdica coinciden en mostrarnos una realidad con una gran dosis de humor (y amargura). Sexto piso y Minúscula, por último, nos traen dos libros más que apuestan por la gran literatura.