El autor nos descubre cómo era un día corriente en la Roma antigua, cómo vivían su fe aquellos primeros seguidores de Jesucristo, llevando a cabo la hospitalidad cristiana, el trabajo propio de su condición, el descanso y la liturgia, la catequesis y la asistencia social. Nos da a conocer también cómo eran los lugares de culto.
El autor nos descubre cómo era un día corriente en la Roma antigua, cómo vivían su fe aquellos primeros seguidores de Jesucristo, llevando a cabo la hospitalidad cristiana, el trabajo propio de su condición, el descanso y la liturgia, la catequesis y la asistencia social. Nos da a conocer también cómo eran los lugares de culto.