NIÑOS VITALES, NIÑOS SOSEGADOS (Espectáculos públicos, desfiles, festivales)
LA BÚSQUEDA DEL REINO DEL PRESTE JUAN: PATER (Espectáculos públicos, desfiles, festivales)
ENTRENAMIENTO DE TENIS PARA NIÑOS Y JÓVENES (Espectáculos públicos, desfiles, festivales)
JUEGOS Y ACTIVIDADES DE EDUCACIÓN FÍSICA PARA LA EDUCACIÓN PRIMARIA (Espectáculos públicos, desfiles, festivales)
MI CASTILLO DE FANTASÍA (Espectáculos públicos, desfiles, festivales)
TESIS MATEMÁTICA DE AJEDREZ MODERNO (Espectáculos públicos, desfiles, festivales)
CIENCIA DIVERTIDA (Espectáculos públicos, desfiles, festivales)
JUEGOS PARA DESPUÉS DEL COLEGIO (Espectáculos públicos, desfiles, festivales)
EL MEJOR VENTRÍLOCUO DEL MUNDO (Espectáculos públicos, desfiles, festivales)
Prácticamente desconocido en gran parte de nuestro país, el ventrílocuo Paco Sanz (1872-1939) fue uno de los artistas españoles más populares de la primera mitad del siglo XX. Nacido en el seno de una humilde familia valenciana, su enorme talento y dedicación le llevó a triunfar durante más de treinta años en teatros de toda España, Portugal y Latinoamérica con su aclamada compañía de autómatas, que mereció el aplauso unánime de público y crítica por la gracia y realismo de sus muñecos y el ingenio de sus diálogos y comedias. A lo largo de su carrera, grabó además innumerables discos que se escucharon en todos los hogares españoles y filmó una película documental en la que mostraba los secretos del increíble mecanismo de sus actores de madera. El comienzo de la guerra civil le sorprendería de gira por América, y tras permanecer tres años en Francia, falleció al poco de regresar a su tierra, pasando desde entonces su nombre y su legado artístico a un injusto olvido.
Prácticamente desconocido en gran parte de nuestro país, el ventrílocuo Paco Sanz (1872-1939) fue uno de los artistas españoles más populares de la primera mitad del siglo XX. Nacido en el seno de una humilde familia valenciana, su enorme talento y dedicación le llevó a triunfar durante más de treinta años en teatros de toda España, Portugal y Latinoamérica con su aclamada compañía de autómatas, que mereció el aplauso unánime de público y crítica por la gracia y realismo de sus muñecos y el ingenio de sus diálogos y comedias. A lo largo de su carrera, grabó además innumerables discos que se escucharon en todos los hogares españoles y filmó una película documental en la que mostraba los secretos del increíble mecanismo de sus actores de madera. El comienzo de la guerra civil le sorprendería de gira por América, y tras permanecer tres años en Francia, falleció al poco de regresar a su tierra, pasando desde entonces su nombre y su legado artístico a un injusto olvido.












