ANTES DE SER MAYORES TODOS HEMOS SIDO NIÑOS – GRANDE . EL PRINCIPITO (EL PRINCIPITO) (Sin clasificar)
BARCELONA-CHICAGO-NEW YORK (SEGURA SORIANO, M. ISABEL) (Sin clasificar)
CLEPSIDRAS . AHORA, ENTONCES, NUNCA (FERRERAS, JUAN IGNACIO) (Sin clasificar)
BAZEN BEHIN. TXIBI INURRI LABORARIA (SORIA DE CARLOS, NATALIA) (Sin clasificar)
ADITU 4 IKASLEAREN LAN-KOADERNOA (Sin clasificar)
KAKEBO BLACKIE BOOKS . LIBRO DE CUENTAS PARA EL AHORRO DOMÉSTICO (VV.AA.) (Japón)
¿No consigues ahorrar? ¿Estás siempre en números rojos? ¿Te gustaría sentirte menos culpable con lo que gastas? En Japón ya es una tradición usar el Kakebo, un completísimo método de ahorro para todo tipo de personas: parejas, solteros, autónomos, parados, estudiantes o ni-nis. El objetivo lo marcas tú; el Kakebo te ayuda a conseguirlo. Apunta semanalmente en detallados esquemas todos tus gastos en alimentación, ocio, cultura, etc. Rellena las listas que te proponemos. Haz gráficos mensuales y anuales de tu consumo. Márcate un objetivo de ahorro y aprende a organizar tu vida diaria de otro modo. Ten claro cuánto, cómo y en qué puedes gastar en función de tus ingresos. Sencillo, divertido y muy, muy práctico, el Kakebo Blackie Books puede ser tu mejor aliado.
¿No consigues ahorrar? ¿Estás siempre en números rojos? ¿Te gustaría sentirte menos culpable con lo que gastas? En Japón ya es una tradición usar el Kakebo, un completísimo método de ahorro para todo tipo de personas: parejas, solteros, autónomos, parados, estudiantes o ni-nis. El objetivo lo marcas tú; el Kakebo te ayuda a conseguirlo. Apunta semanalmente en detallados esquemas todos tus gastos en alimentación, ocio, cultura, etc. Rellena las listas que te proponemos. Haz gráficos mensuales y anuales de tu consumo. Márcate un objetivo de ahorro y aprende a organizar tu vida diaria de otro modo. Ten claro cuánto, cómo y en qué puedes gastar en función de tus ingresos. Sencillo, divertido y muy, muy práctico, el Kakebo Blackie Books puede ser tu mejor aliado.DIVENDRES (FREIRE CORDEIRO, SANTIAGO / IGLESIAS PADRÓN, DANIEL / IGLESIAS PADRÓN, DANIELIL.) (Sin clasificar)
UN ARQUITECTO ES UNA CAJA (CAMPO BAEZA, ALBERTO) (Sin clasificar)
INTERACTIONS 1 – A1.1 – LIVRE + CD . METHODE DE FRANÇAIS. A1.1 (CREPIEUX, GAËL/MASSÉ, OLIVIER/ROUSSE, JEAN-PHILIPPE) (Sin clasificar)
365 PALABRAS DEL MUNDO MUNDIAL 2014 . EFEMÉRIDES (AA.VV) (Sin clasificar)
LA TRAGEDIA DEL COPYRIGHT . BIEN COMÚN, PROPIEDAD INTELECTUAL Y CRISIS DE LA INDUSTRIA CULTURAL (SÁDABA RODRÍGUEZ, IGOR) (Propiedad intelectual)
PLUJA D’ESTIU (BOFARULL, ALEXINA / ORTEGA, NEUSIL.) (Sin clasificar)
TIEMPO DE ETERNIDAD. REFLEXIONES SOBRE Y DESDE LA FILOSOFÍA ANTIGUA (CANDEL, MIGUEL) (Filosofía)
La filosofía es un accidente en la historia de la humanidad. Podemos concebir un discurso humano sin preguntas últimas. De hecho lo tenemos ya instaurado e instalado en la comunicación social, donde un alud continuo de qués sepulta irremediablemente cualquier tímido porqué. Hace veinticinco siglos nació una exigua minoría, hoy quizá en proceso de extinción, que consideró vital conocer también los porqués. Pronto descubrió la minoría en cuestión que nada hacía más llevadera la angustia de una existencia abocada a la muerte que su relativización como un episodio fugaz e insignificante dentro de la vida imperecedera del universo. Lo que la religión sólo supo interpretar como incoherente relato de peripecias protagonizadas por proyecciones antropomorfas del insensato deseo de inmortalidad individual, la filosofía lo convirtió en ordenado despliegue de un dinamismo universal inagotable. Por eso quienes hoy sintonicen con aquella minoría sentirán invariablemente la necesidad de volver a escuchar lo que sus primeros integrantes dijeron. Al hacerlo constatarán la prodigiosa perennidad de unas referencias que se nos imponen ineludibles como permanente trasfondo de cualquier nuevo discurso. Porque filosofar es vislumbrar, desde cualquier fugaz instante de la rueda del tiempo, el impertérrito eje de la eternidad.
La filosofía es un accidente en la historia de la humanidad. Podemos concebir un discurso humano sin preguntas últimas. De hecho lo tenemos ya instaurado e instalado en la comunicación social, donde un alud continuo de qués sepulta irremediablemente cualquier tímido porqué. Hace veinticinco siglos nació una exigua minoría, hoy quizá en proceso de extinción, que consideró vital conocer también los porqués. Pronto descubrió la minoría en cuestión que nada hacía más llevadera la angustia de una existencia abocada a la muerte que su relativización como un episodio fugaz e insignificante dentro de la vida imperecedera del universo. Lo que la religión sólo supo interpretar como incoherente relato de peripecias protagonizadas por proyecciones antropomorfas del insensato deseo de inmortalidad individual, la filosofía lo convirtió en ordenado despliegue de un dinamismo universal inagotable. Por eso quienes hoy sintonicen con aquella minoría sentirán invariablemente la necesidad de volver a escuchar lo que sus primeros integrantes dijeron. Al hacerlo constatarán la prodigiosa perennidad de unas referencias que se nos imponen ineludibles como permanente trasfondo de cualquier nuevo discurso. Porque filosofar es vislumbrar, desde cualquier fugaz instante de la rueda del tiempo, el impertérrito eje de la eternidad.











