CANTATA DEL AGUA LIBRE (GLORIA RUIZ SANTASUSANA) (Sin clasificar)
LA TUTELA DEL PATRIMONIO GENÉTICO DEL TRABAJADOR (FERIA BASILIO, ILUMINADA DEL ROCÍO) (Sin clasificar)
SAN SEBASTIÁN, DIÁLOGOS FOTOGRÁFICOS (FERNÁNDEZ BLASCO, JON) (Sin clasificar)
LED ZEPPELIN , HISTORIA ILUSTRADA DE LA BANDA . LA HISTORIA ILUSTRADA DE LA BANDA DE ROCK MÁS SONADA DE TODOS LOS TIEMPOS (BREAN, JON) (Historia)
PLAZA DE MARÍA PITA . LA PLAZA DE LA SOCIEDAD CORUÑESA = A PRAZA DA SOCIEDADE CORUÑESA (FERNÁNDEZ CAAMAÑO, JOSÉ MANUEL / REIRIZ REY, JESÚS MARÍA / MARTÍ VILLARDEFRANCOS, ALBERTOFOT. / CASTRO CELEIRO, XOSÉFOT.) (Sin clasificar)
PROBIÓTICOS Y LACTOBACILLUS REUTERI PROTECTIS (ARGÜELLES MARTÍN, FEDERICO) (Sin clasificar)
TESTIMONIOS A QUIRINO ; A DONATO ; LA UNIDAD DE LA IGLESIA CATÓLICA ; LA ORACIÓN DOMINICAL ; LA CONDICIÓN MORTAL DEL HOMBRE ; A DEMETRIANO ; SOBRE LOS BIENES DE LA PACIENCIA ; CARTAS (CIPRIANO DE CARTAGO, SANTO) (Cristianismo)
Cecilio Cipriano Tascio (comienzos del s. III 14 de septiembre del 258) se convirtió al cristianismo en edad madura y pronto llegó a ser Obispo de Cartago. Durante un decenio guió con firmeza y autoridad la Iglesia africana en un periodo de grave crisis, marcado por las persecuciones, la peste y los cismas, dando muestras de una gran personalidad cristiana y unas dotes admirables de pastor cercano y atento a las necesidades de los fieles. Toda su producción literaria deriva directamente de su celo y actividad pastoral, respondiendo a los problemas y situaciones que afectaban a la comunidad cristiana africana. Su misión fue coronada con la palma del martirio, algo que contribuyó a confirmar y extender su fama más allá de los confines africanos y de su tiempo, hasta constituir una figura ideal de obispo y mártir, considerado por muchos como el mayor teólogo de la «Iglesia» antes del siglo IV, y que representa uno de los testimonios más claros e importantes de la doctrina sobre la communio eclesial y sus implicaciones.
Cecilio Cipriano Tascio (comienzos del s. III 14 de septiembre del 258) se convirtió al cristianismo en edad madura y pronto llegó a ser Obispo de Cartago. Durante un decenio guió con firmeza y autoridad la Iglesia africana en un periodo de grave crisis, marcado por las persecuciones, la peste y los cismas, dando muestras de una gran personalidad cristiana y unas dotes admirables de pastor cercano y atento a las necesidades de los fieles. Toda su producción literaria deriva directamente de su celo y actividad pastoral, respondiendo a los problemas y situaciones que afectaban a la comunidad cristiana africana. Su misión fue coronada con la palma del martirio, algo que contribuyó a confirmar y extender su fama más allá de los confines africanos y de su tiempo, hasta constituir una figura ideal de obispo y mártir, considerado por muchos como el mayor teólogo de la «Iglesia» antes del siglo IV, y que representa uno de los testimonios más claros e importantes de la doctrina sobre la communio eclesial y sus implicaciones.FABRICANTE DE SOMBRAS,EL (MARTINEZ BLANCO,FERNANDO) (Sin clasificar)
MI ALMA Y MI YO (LOPEZ DOMINGUEZ,FATIMA) (Sin clasificar)
LYOTARD REFRAMED : INTERPRETING KEY THINKERS FOR THE ARTS (GRAHAM JONES) (Sin clasificar)
HOW FINANCE IS SHAPING THE ECONOMIES OF CHINA, JAPAN, AND KOREA (PARK, YUNG CHUL) (China)
EUROPE AFTER DERRIDA (CZAJKA, AGNES) (Sin clasificar)
COCINA PARA FAMILIAS (CONDE DE LA CALLE, FELY) (Sin clasificar)
EL EVANGELIO CICLO A . LEÍDO EN LA TRADICIÓN CRISTIANA (CERVERA BARRANCO, PABLO) (Sin clasificar)
Al filo de los Evangelios dominicales y festivos del primer año del ciclo trienal (año A), la obra ofrece una amplia y selecta antología de textos de autores cristianos de todos los tiempos, desde los Padres Apostólicos hasta autores recientes, que han comentado o se han referido a estas perícopas evangélicas. No existía en castellano todavía un material de este tipo. Hay algunos comentarios patrísticos a los textos de la Escritura pero no siempre hacen justicia a la riqueza de los textos de la tradición por cuanto su selección depende en exceso de una búsqueda informatizada de los mismos adecuando demasiado estrechamente los versículos a los textos que los comentan. La riqueza de la lectura que hace de la Escritura la tradición de la Iglesia supera esa metodología. Se comprobará enseguida en esta antología. No son textos de comentario temático, sino que más bien envuelven al texto bíblico en una atmósfera de oxígeno que hacen que su lectura sea muy novedosa y vivificante para nuestra mentalidad racionalista. Para cada domingo se han seleccionado unos cuatro comentarios. Esto no quita para que en bastantes de ellos, dada la concentración del evangelio o la fecundidad de textos, los comentarios hayan dado para más en contenido y número y, por ello, se haya ampliado esa media de cuatro comentarios por domingo. Además, como se suele hacer en este tipo de volúmenes, se ha añadido al final, de manera válida para los tres ciclos litúrgicos, A, B y C, las principales solemnidades y fiestas del año con sus correspondientes comentarios, también en este caso incrementados bastante en número respecto a la media mencionada. La obra se completa con un índice y glosario de autores.
Al filo de los Evangelios dominicales y festivos del primer año del ciclo trienal (año A), la obra ofrece una amplia y selecta antología de textos de autores cristianos de todos los tiempos, desde los Padres Apostólicos hasta autores recientes, que han comentado o se han referido a estas perícopas evangélicas. No existía en castellano todavía un material de este tipo. Hay algunos comentarios patrísticos a los textos de la Escritura pero no siempre hacen justicia a la riqueza de los textos de la tradición por cuanto su selección depende en exceso de una búsqueda informatizada de los mismos adecuando demasiado estrechamente los versículos a los textos que los comentan. La riqueza de la lectura que hace de la Escritura la tradición de la Iglesia supera esa metodología. Se comprobará enseguida en esta antología. No son textos de comentario temático, sino que más bien envuelven al texto bíblico en una atmósfera de oxígeno que hacen que su lectura sea muy novedosa y vivificante para nuestra mentalidad racionalista. Para cada domingo se han seleccionado unos cuatro comentarios. Esto no quita para que en bastantes de ellos, dada la concentración del evangelio o la fecundidad de textos, los comentarios hayan dado para más en contenido y número y, por ello, se haya ampliado esa media de cuatro comentarios por domingo. Además, como se suele hacer en este tipo de volúmenes, se ha añadido al final, de manera válida para los tres ciclos litúrgicos, A, B y C, las principales solemnidades y fiestas del año con sus correspondientes comentarios, también en este caso incrementados bastante en número respecto a la media mencionada. La obra se completa con un índice y glosario de autores.











