UN POCO DE JALEO (EDINEXUS) (Sin clasificar)
TEORÍA E HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN NOVIOLENTA (ZAMARRA, CTHUCHI) (Historia)
EL MURO DE CRISTAL . UNA HISTORIA EUROPEA, 1950-2000 (PRECKLER ARIAS, ANA MARÍA) (Historia)
COSTURA CREATIVA . 150 TÉCNICAS DE MANIPULACIÓN DE TEJIDOS (SINGER, RUTH) (Sin clasificar)
EL MARQUES DEL VINO (RAFAEL SIMON) (Sin clasificar)
TRES DÉCADAS EN ROJIBLANCO (FRANCISCO J. MOLINA) (Europa)
En estas páginas se recoge una parte de mi vida periodística en la que tuve la fortuna de poder conocer a personajes irrepetibles en el Atlético repartidos en dos etapas. En la primera, conviví con Jesús Gil, Luis Aragonés, Paulo Futre o Bernd Schuster, y con otros, pude recopilar un ramillete de anécdotas y vivencias. Fue una época fructífera. El Atlético ganó dos Copas del Rey y fue subcampeón de Liga. En mi cajón de recuerdos, la frase lapidaria de Luis Aragonés contra Koeman por meterse con Benito Floro; el enfado del técnico al enterarse de que Futre se había quedado dormido en una sesión veraniega, el emotivo adiós del capitán, la que monté con un compañero para vestir de época a Quevedo y Calderón por la calle Arenal antes de un Rayo-Atlético o mi partipación en el cambio de posición de Caminero. En la segunda etapa, pude coincidir con Fernando Torres, aunque fuese solamente por una temporada, con Kun, Forlán, Quique Sánchez Flores, De Gea, Diego Costa... Fue el momento de que el Atlético volviese a la Champions 11 años después, y luego, el de levantar trofeos a nivel continental: Europa League y Supercopa de Europa (2010). Y más vivencias. Juntar a los cuatro goleadores milenarios del Atlético (Escudero, Orozco, Marina y Simao) en el Museo del club, estar con De Gea en Illescas el día después de su debut, los viajes moviditos en avión con destino a Villarreal.. Y así, 106 historias. 106 momentos. 106 recuerdos que ya nunca volverán, pero que el tiempo nunca borrará de mi mente, y que quiero compartir con todos vosotros.
En estas páginas se recoge una parte de mi vida periodística en la que tuve la fortuna de poder conocer a personajes irrepetibles en el Atlético repartidos en dos etapas. En la primera, conviví con Jesús Gil, Luis Aragonés, Paulo Futre o Bernd Schuster, y con otros, pude recopilar un ramillete de anécdotas y vivencias. Fue una época fructífera. El Atlético ganó dos Copas del Rey y fue subcampeón de Liga. En mi cajón de recuerdos, la frase lapidaria de Luis Aragonés contra Koeman por meterse con Benito Floro; el enfado del técnico al enterarse de que Futre se había quedado dormido en una sesión veraniega, el emotivo adiós del capitán, la que monté con un compañero para vestir de época a Quevedo y Calderón por la calle Arenal antes de un Rayo-Atlético o mi partipación en el cambio de posición de Caminero. En la segunda etapa, pude coincidir con Fernando Torres, aunque fuese solamente por una temporada, con Kun, Forlán, Quique Sánchez Flores, De Gea, Diego Costa... Fue el momento de que el Atlético volviese a la Champions 11 años después, y luego, el de levantar trofeos a nivel continental: Europa League y Supercopa de Europa (2010). Y más vivencias. Juntar a los cuatro goleadores milenarios del Atlético (Escudero, Orozco, Marina y Simao) en el Museo del club, estar con De Gea en Illescas el día después de su debut, los viajes moviditos en avión con destino a Villarreal.. Y así, 106 historias. 106 momentos. 106 recuerdos que ya nunca volverán, pero que el tiempo nunca borrará de mi mente, y que quiero compartir con todos vosotros.LENGUA UNIVERSAL, CARACTERÍSTICA Y LÓGICA. . OBRAS FILOSÓFICAS Y CIENTÍFICAS (CABAÑAS, LETICIA) (LENGUA)
EL ESTATUTO JURÍDICO DE LOS MENORES INMIGRANTES . (BURGOS GOYE, Mª CARMEN) (Sin clasificar)
CHINA 1911. EL FIN DE LA ERA IMPERIAL. (AA.VV.) (China)
DIAMANTINA (SOORIYARACHCHI, JANAKI) (Sin clasificar)
Es Diamantina un cuento que nos devuelve a nuestros orígenes, cuando las historias que nos relataban nuestras madres, nuestras abuelas, no solo nos entretenían o inducían el sueño sino que, también, pretendían dejar en nosotros un cierto poso moral, una lección algo general, eso que por entonces se llamaba moraleja. Aunque queramos lo contrario, los niños siguen siendo inocentes, y en calidad de tales es preciso persuadirles; por eso las ilustraciones que acompañan a Diamantina en su viaje tienen un estilo deliberadamente naif, como si fuéramos nosotros mismos, hace ya demasiados años, quienes nos pusiéramos a dibujar esas historias que nos relataban nuestras madres, nuestras abuelas.
Es Diamantina un cuento que nos devuelve a nuestros orígenes, cuando las historias que nos relataban nuestras madres, nuestras abuelas, no solo nos entretenían o inducían el sueño sino que, también, pretendían dejar en nosotros un cierto poso moral, una lección algo general, eso que por entonces se llamaba moraleja. Aunque queramos lo contrario, los niños siguen siendo inocentes, y en calidad de tales es preciso persuadirles; por eso las ilustraciones que acompañan a Diamantina en su viaje tienen un estilo deliberadamente naif, como si fuéramos nosotros mismos, hace ya demasiados años, quienes nos pusiéramos a dibujar esas historias que nos relataban nuestras madres, nuestras abuelas.











