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Infantiles, Juveniles y didácticos

VULL UN GERMANET! (RODA, IGNASI/CUTTING ,SALLY) (Infantiles, Juveniles y didácticos)

L’Eloi desitja tenir una germaneta, però quan aquesta arriba, veu que no és gens divertit perquè, tot i que només fa que plorar i plorar, els pares la cuiden i li dediquen molt de temps. Potser és que se l’estimen més que a ell?. L’Eloi es penedeix d’haver desitjat tenir una germaneta. - Hauria estat millor desitjar tenir una joguina , diu enfurrunyat. Les imatges d’aquest conte poden ajudar als pares que tenen un nou fill a acompanyar als germanets més grans a preparar un espai d’acolliment per al nou germà que arriba.

UN NICHO PARA MARILYN (FERNÁNDEZ, MIGUEL ANXO) (Infantiles, Juveniles y didácticos)

Premio de Novela Manuel García Barros, 2002. Frank Soutelo, detective privado californiano de pais galegos, encárgase de investigar a desaparición do cadáver de Marilyn Monroe, co que está relacionada unha rede de necrofilia de "alto nivel". Miguel Anxo Fernández acerta cos seus diálogos faiscantes, coa ironía e cun tratamento novo e orixinal do mítico mundo do cinema.

LONDRES, 13 DE JULIO (RECHEIS, KÄTHE) (Infantiles, Juveniles y didácticos)

Un día de verano de 1939, Noreen, una joven de quince años, conoce en Londres a Donal y Michael, dos jóvenes irlandeses, católico el primero y protestante el segundo, por los que siente una inmediata atracción. Como consecuencia de ello, Noreen descubre la lucha de los irlandeses por la libertad y se ve inmersa en una terrible espiral de violencia y terrorismo. Ese verano, Noreen se hará adulta.

LA NARRACIÓN DE ARTHUR GORDON PYM (POE, EDGAR ALLAN) (Infantiles, Juveniles y didácticos)

La única novela de Poe, que tantos y tan intensos cuentos escribió, es un verdadero friso de atrocidades: a un ritmo vertiginoso, en una atmósfera agobiante, se suceden tempestades, naufragios, hambre y canibalismo, matanzas, gritos, silencios opresores… En estas páginas obsesivas, recargadas, barrocas, no hay un momento de respiro para el lector, que se ve literalmente asediado —y acaso fascinado— por la destrucción y muerte que rezuman. Y no menos sorprendente es su misterioso final, en el que aparece esa inesperada figura velada que tenía «la perfecta blancura de la nieve». Verne no se resignó a ignorar el destino de Pym y lo imaginó en La esfinge de los hielos.