La figura de Tolkien es quizá una de las que más acusa las divergencias entre éxito popular -abrumador- y reconocimiento de la crítica ortodoxa -exiguo-. Bajo un título tan provocador como elocuente, el medievalista Tom Shippey presenta un sólido estudio
La figura de Tolkien es quizá una de las que más acusa las divergencias entre éxito popular -abrumador- y reconocimiento de la crítica ortodoxa -exiguo-. Bajo un título tan provocador como elocuente, el medievalista Tom Shippey presenta un sólido estudio