En la segunda mitad del siglo XVI, tras las fracasadas experiencias evangelizadores en China, la Monarquía Católica de Felipe II, el Papado y la propia Compañia de Jesús se encontraban ante un complejo debate: ¿mantener la línea evangelizadora iniciadda en China o apostar por una línea evangelizadora más agresiva legitimada en base al "Derecho de conquista"?
En la segunda mitad del siglo XVI, tras las fracasadas experiencias evangelizadores en China, la Monarquía Católica de Felipe II, el Papado y la propia Compañia de Jesús se encontraban ante un complejo debate: ¿mantener la línea evangelizadora iniciadda en China o apostar por una línea evangelizadora más agresiva legitimada en base al "Derecho de conquista"?