En esta obra se recogen un total de 82 trabajos, con los que sus autores han deseado testimoniar el reconocimiento al profesor Lamíquiz y la labor por él realizada a lo largo de su ya dilatado magisterio.La mayoría de las colaboraciones aquí recogidas se ocupan de cuestiones lingüísticas relativas a la lengua española. Y si bien los temas particulares y los enfoques ofrecen un variado muestrario de los intereses y perspectivas de la ciencia del lenguaje en este final de siglo, se observa un neto predominio de lo que fue una constante en los planteamientos del homenajeado: la perspectiva del discurso, el horizonte del texto.Y sí se ha querido hacer constar en el título de Lengua y discurso. De esta manera, el volumen resulta paradigmáticamente representativo del quehacer lingüístico de nuestros días: en los asuntos abordados, en los planteamientos metodológicos, en el alcance teórico.Los editores han querido abrir la obra con un artículo de quien fue gran amigo de Vidal Lamíquiz: el profesor Alarcos Llorach, quien puso punto final a este trabajo pocas horas antes de que lo sorprendiera la muerte.
En esta obra se recogen un total de 82 trabajos, con los que sus autores han deseado testimoniar el reconocimiento al profesor Lamíquiz y la labor por él realizada a lo largo de su ya dilatado magisterio.La mayoría de las colaboraciones aquí recogidas se ocupan de cuestiones lingüísticas relativas a la lengua española. Y si bien los temas particulares y los enfoques ofrecen un variado muestrario de los intereses y perspectivas de la ciencia del lenguaje en este final de siglo, se observa un neto predominio de lo que fue una constante en los planteamientos del homenajeado: la perspectiva del discurso, el horizonte del texto.Y sí se ha querido hacer constar en el título de Lengua y discurso. De esta manera, el volumen resulta paradigmáticamente representativo del quehacer lingüístico de nuestros días: en los asuntos abordados, en los planteamientos metodológicos, en el alcance teórico.Los editores han querido abrir la obra con un artículo de quien fue gran amigo de Vidal Lamíquiz: el profesor Alarcos Llorach, quien puso punto final a este trabajo pocas horas antes de que lo sorprendiera la muerte.