En Poesía del lenguaje Enrique Mallén consigue el milagro de armonizar transparencia de expresión con la más compleja visión teórica aplicada a la más compleja visión poética que se ha desarrollado en toda la modernidad, centrándose tanto en la poesía norteamericana en su extremidad experimental, como en la del espesor neobarroco, representado en cuanto cauce y desembocadura en la obra del uruguayo Eduardo Espina.