ENEIDA I . EDICIÓN, NOTAS CRITICAS, TRADUCCIÓN Y COMENTARIO LITERARIO (VIRGILIO MARÓN, PUBLIO/ESTEFANÍA, DULCE/FRAGA MONTERO, LORENZOED. LIT.) (Sin clasificar)
MUJER Y DERECHO PENAL (VIRGILIO LATORRE LATORRE / JAVIER BOIX REIG / JUAN CARLOS CARBONELL MATEU / JOSÉ LUIS GONZÁLEZ CUSSAC / MIGUEL MIRAVET HOMBRADOS / MARÍA GISBERT GRIFO / FERNANDO VERDÚ PASCUAL / ÁNGELES JAREÑO L) (Derecho)
HOMER AND VIRGIL (HOMER/ VIRGILIO) (Estudios generales)
INTIMO PARLAR. POESIA DEL ‘900 NEI DIALETTI VENETI (GIOTTI, VIRGILIO. PITTONI, ANITA. CERGOLY, CAROLUS) (Sin clasificar)
CUERPO ADMINISTRATIVO DEL ESTADO Y DE LA SEGURIDAD SOCIAL (MARTÍNEZ MINGUITO, VIRGILIO) (Formación industrial o vocacional)
INQUISICIÓN Y EL CONTROL IDEOLÓGICO EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XVI (PINTO CRESPO, VIRGILIO) (Historia de Europa)
NARCISO, LAS AGUAS Y EL ESPEJO (LOPEZ LEMUS, VIRGILIO) (Sin clasificar)
CASA EL NEGRO (CRESPO ANADON, VIRGILIO) (Literatura: historia y crítica)
ACTES DEL IX SIMPOSI DE LA SECCIÓ CATALANA SEEC. TREBALLS EN HONOR DE VIRGILIO BEJARANO (OBRA COMPLETA) (FERRERES, L.) (Lingüística)
DE DAKWIN A COÍN (MÁLAGA) . ANÁLISIS DE UN DISTRITO RURAL DE AL-ANDALUS (MARTÍNEZ ENAMORADO, VIRGILIO / ORDOÑEZ FRÍAS, ANGEL) (España)
CUCURUCHO 1 (BARQUERO SEGOVIA, VIRGILIO) (Escuelas primarias e intermedias)
LA TRADUCCIÓN DE LOS NOMBRES PROPIOS (MOYA, VIRGILIO) (Español / Castellano)
POETAS AFRICANOS CONTEMPORÁNEOS (PIÑERA, VIRGILIO) (Literatura: historia y crítica)
LA ISLA EN PESO (PIÑERA, VIRGILIO) (Poesía de poetas individuales)
Virgilio Piñera, uno de los grandes poetas cubanos, es, junto a Lezama Lima, el mejor representante de la generación literaria surgida en torno a la legendaria revista Orígenes. Maestro de maestros, hoy en día su obra es objeto de culto en toda Hispanoamérica y, él mismo, toda una leyenda. En La isla en peso el también escritor y poeta cubano Antón Arrufat reúne y prologa, en un intento de ordenar su legado, las dos selecciones que hizo el propio autor de su obra: La vida entera, con sus poemas de juventud, y Una broma colosal, publicado póstumamente, con los de los últimos diez años de su vida. Se incluyen además algunos poemas que Piñera nunca rechazó y que completan así el corpus de su obra.Virgilio Piñera se consideraba un poeta secreto, incluso, irónicamente, un «poeta ocasional», y se negaba a difundir en público sus composiciones. Sin embargo, la lectura de sus versos nos permite comprobar la grandeza de su obra poética, a la vez descreída y apasionada, barroca y coloquial, esencialmente centrada en el debate lacerante entre vida y literatura. Como dice Arrufat en el prólogo, esa dicotomía se manifiesta «en la apreciación del cuerpo humano por encima del alma, de la realidad sin ornamentos y de la búsqueda del momento vital anterior a las valoraciones éticas, religiosas o filosóficas». Sólo en su última etapa parece recuperar Piñera su valoración de la literatura y del artista, a quien considera creador supremo de algo decisivo para el hombre, descifrador necesario, por más que repudiado o mutilado, de la irrealidad de lo real.
Virgilio Piñera, uno de los grandes poetas cubanos, es, junto a Lezama Lima, el mejor representante de la generación literaria surgida en torno a la legendaria revista Orígenes. Maestro de maestros, hoy en día su obra es objeto de culto en toda Hispanoamérica y, él mismo, toda una leyenda. En La isla en peso el también escritor y poeta cubano Antón Arrufat reúne y prologa, en un intento de ordenar su legado, las dos selecciones que hizo el propio autor de su obra: La vida entera, con sus poemas de juventud, y Una broma colosal, publicado póstumamente, con los de los últimos diez años de su vida. Se incluyen además algunos poemas que Piñera nunca rechazó y que completan así el corpus de su obra.Virgilio Piñera se consideraba un poeta secreto, incluso, irónicamente, un «poeta ocasional», y se negaba a difundir en público sus composiciones. Sin embargo, la lectura de sus versos nos permite comprobar la grandeza de su obra poética, a la vez descreída y apasionada, barroca y coloquial, esencialmente centrada en el debate lacerante entre vida y literatura. Como dice Arrufat en el prólogo, esa dicotomía se manifiesta «en la apreciación del cuerpo humano por encima del alma, de la realidad sin ornamentos y de la búsqueda del momento vital anterior a las valoraciones éticas, religiosas o filosóficas». Sólo en su última etapa parece recuperar Piñera su valoración de la literatura y del artista, a quien considera creador supremo de algo decisivo para el hombre, descifrador necesario, por más que repudiado o mutilado, de la irrealidad de lo real.












