Saltar al contenido

Resultados para: una isla

EL ISLAM . DE CÓRDOBA AL MUDÉJAR (BORRÁS GUALIS, GONZALO) (Para lectores emergentes/principiantes/incipientes (adultos))

Obra de conjunto, clara y documentada, sobre el arte islámico de España, plantea tanto el análisis formal y su evolución como el estudio de las tipologías arquitectónicas y su significado. La exposición de los periodos históricos de la España musulmana (cordobés, taifas, almorávides, almohade, nazarí y mudéjar) se ofrecen con el rigor científico necesario.

DIANGO DE LA ISLA VERDE (CERVON, JACQUELINE) (Ficción general (infantil/juvenil))

Diango vive en un país africano, y por su excesiva fantasía es blanco de todas las bromas; hasta que su tío decide llevarle con él al país de los «tuaregs». Allí conoce a Sermi, un chico orgulloso que se cree el señor del desierto. Con paciencia y valentía, Diango logrará transformar el desprecio inicial de Sermi en una profunda amistad. Ambos chicos llegan así a respetarse y a valorar sus respectivas culturas.

ISLA DE ROJO CORAL (GUILLÉN, NICOLÁS) (Infantiles, Juveniles y didácticos)

Ritmo, repetición de palabras, música brillante y el eco de los paisajes donde esta poesía nace. Cuba, África, la luz y la negritud están en los versos de Nicolás Guillén. Una gran variedad de temas y estrofas que van desde el juego fónico a poemas que denuncian la esclavitud o expresan melancolía. Una selección adecuada para chicos y chicas que les guste la música, los ritmos cálidos y las mezclas de culturas. Todo suena a vida en esta poesía sensual donde la naturaleza y los hombres se funden en un canto vibrante lleno de calidez.

ISLA BLANCA (ANTONIO PRIETO) (Ficción y temas afines)

Isla Blanca contiene elementos de novela policial y de novela histórica sobre el submundo de la bohemia cuasi delictiva en el crepúsculo del Madrid decimonónico; pero, por encima de todo ello, constituye, al tiempo que una consumada muestra de dominio de

LAS ISLAS ARAN (SYNGE, JOHN M) (Ficción clásica)

Las islas Aran son tres pequeñas islas irlandesas que destacan por su paisaje árido y la rudeza de las condiciones de vida de sus habitantes. El aislamiento de los isleños a principios de siglo había preservado un rico acervo de leyendas, canciones y tradiciones populares celtas. El autor vivió en ellas varios meses al año, desde 1898 a 1902. Las islas Aran constituye una personal narración de esa experiencia.