Todo para que el invitado no quede en evidencia

La es caridad.

El mal trago de Alfonso XIII.

Esta es una muestra estupenda de la buena educación y de como responder
ante situaciones imprevistas y "cubrir" a un invitado en vez de
ridiculizarlo.
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"En el transcurso de un almuerzo oficial, uno de los invitados que no había visto un lavafrutas en su vida pensó que el bol con agua que le habían colocado junto al plato era para bebérselo y, ni corto ni perezoso, se lo bebió, ante el asombro de los comensales que compartían mesa.

Alfonso XIII se percató de lo ocurrido y, de inmediato, cogió su bol y se lo bebió de un tirón. Ante el gesto del , el resto de los invitados, sin mediar palabra, tomaron el lavafrutas e hicieron lo mismo que el monarca".

(Fuente: El Semanal – Autor: Jose Antonio de Urbina).