Perseverancia en las dificultades Memorias, entendimientos y voluntades, Camilo J. Cela   Cuenta Cela (Premio Nobel de Literatura en 1989) en sus Memorias las penalidades que sufrió hasta ver publicada su primera novela: La familia de Pascual Duarte.
  En 1942 cae gravemente enfermo y temiendo por su vida, termina como
puede la novela, escribiendo las cartas del cura y del guardia civil
para ponerle punto final y “dejar la cosa un poco redondeada, no fuera
a hacer el diablo que me marchase para el otro mundo como un pajarito y
dejando el manuscrito como un triste e inútil recuerdo familiar”.   Más
tarde, recuperada la salud, comienza la odisea de encontrar una
editorial que la admita. El peregrinaje por las editoriales -cuenta-,
con mis cuartillas bajo el brazo fue tan cansado como desmoralizador;
la mayor parte de los ascensores madrileños estaban estropeados y yo
llegaba siempre con la lengua fuera hasta las personas que se
encargaban de rechazarme el original, con mejores o peores palabras,
entre paternalistas, conmiserativas y despectivas. No me dieron con la
puerta en las narices en ningún lado, ésa es la verdad, pero me dijeron
que no en tres sitios: en Revista de Occidente, “el tema es demasiado
terrible y tropezaría con la censura…”, en Afrodisio Aguado, “el tema
es escabroso e inconveniente, le va a ser difícil publicar su novela,
pero usted es joven y puede cambiar de oficio”, en Ediciones Cigüeña la
propietaria me dijo que no me lo podía editar porque ya tenía otros
títulos en marcha y porque una editorial era una empresa mercantil y,
no nos engañemos, “de su libro no se venderían más allá de diez o doce
ejemplares”.     Vicente Huerta