El regalo “extraordinario” a Francisco en Milán de una ordinaria estola de sacerdote

REFLEXIONES EN FRONTERA, jesuita Guillermo Ortiz



“Entró a Milán como sacerdote” dijo Francisco despues de haberse bajado del Papamovil y en medio de la gente, porque antes que de que dijera una palabra en el micrófono, le regalaron una estola Blanca. Francisco, como todo sacerdote, besó la cruz que toda estola tiene a la altura del cuello y -de modo excepcional, porque Francisco solamente usa la estola en las funciones específicamente litúrgicas- se puso la estola y la mantuvo sobre sus hombros hasta el final de su primer saludo en Milán, concretamente en “Casa Blancas” una de los barrios más grandes y también muy pobre de la periferia de Milán.

Con sincera emoción el vicario de Cristo explicó a raíz de esto que “el sacerdocio es don de Cristo, pero “tejido” por pueblo de Dios”. Dijo “esta estola, un signo típicamente sacerdotal, que me toca de un modo especial porque me recuerda que yo vengo aquí en medio de ustedes como sacerdote. ¡Entro en Milán como sacerdote! Esta estola no la han comprado ya hecha, ha sido creada aquí, ha sido tejida por alguno de ustedes, de manera artesanal. Esto la hace mucho más preciosa; y recuerda que el sacerdote cristiano es elegido por el pueblo y al servicio del pueblo; mi sacerdocio, como el de su párroco y de otros curas que trabajan aquí, es un regalo de Cristo, pero está “tejido” por ustedes, por nuestra gente, con su fe, con sus fatigas, con sus oraciones, con sus lágrimas… esto es lo que veo en el signo de la estola. El sacerdocio es don de Cristo, pero “tejido” por ustedes y esto veo en este signo. @jesuitaGuillo

 

(from Vatican Radio)

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