En el último gimnasio al que fui en Miami, detuvieron a una señora de origen asiático por matar a su marido y descuartizarlo, en las noticias salió que había troceado el cuerpo y únicamente quedaban los huesos.

Cuento esto porque recuerdo que los lunes nos ofrecía Empanadillas Chinas (Gyozas), yo nunca comí pero mis compañeros del gimnasio sí.

Lo extraño de todo esto es que siempre decía que las empanadillas eran parte de su vida, efectivamente así era, eran trozos de su marido.