Es ésta una de las urgencias más graves que interpelan a las . Jesús no quiere una Iglesia sin . Si faltan los sacerdotes, falta Jesús en el mundo, falta su , falta su perdón. Para su propia misión la Iglesia tiene también una inmensa necesidad de abundancia de las otras vocaciones consagradas.

El pueblo cristiano no puede aceptar con e la de las vocaciones. Las vocaciones son el futuro de la Iglesia. Una pobre en vocaciones a toda la Iglesia; por el contrario, una comunidad rica en vocaciones es una riqueza para toda la Iglesia.

Vaticano, 6 de enero de 1986. JOANNES PAULUS PP. II