Uno de los mayores problemas de nuestro tiempo es la falta de autocontrol, que proviene de muchas causas y todas complejas… y que apuntan a la exigencia personal de los padres en su día a día, dentro de la familia. Concretamente el privarnos de nuestros caprichos y antojitos es un primer paso para el doctorado en el dominio de sí mismo. Y es que como decía el santo obispo de Hipona: no todo lo que me apetece, me conviene.

Dejamos con un resumen de un estudio «The Prefrontal Cortex and Obesity: A Health Neuroscience Perspective»

Se ha descubierto una posible relación recíproca entre la obesidad y la corteza prefrontal (PFC).

En el entorno moderno, la autorregulación de la dieta depende especialmente de la capacidad del PFC para ejercer un control modulador sobre la elección de los alimentos. Una modulación más débil aumenta la de que los individuos consuman en exceso los alimentos apetitosos con alto contenido de calorías.

Con el tiempo, el consumo excesivo y persistente de alimentos ricos en calorías puede llevar a un aumento de peso y, posteriormente, a la obesidad.

La obesidad provocada por la dieta puede llevar a cambios marcados y duraderos en el control cognitivo y la funcionalidad de PFC, que, a su vez, impulsa el mantenimiento de conductas alimentarias poco saludables.

En el entorno obesogénico moderno, limitar el consumo de alimentos denso en calorías depende parcialmente de la capacidad de los individuos para anular las reacciones viscerales a las señales de alimentos hiperpalables y gratificantes. En la revisión actual, empleamos un marco de neurociencia de la salud para delinear:

(i) cómo las variaciones individuales en la estructura y funcionalidad de la cortical prefrontal y, por extensión, las funciones ejecutivas, pueden predisponer a un individuo al consumo excesivo de alimentos apetitosos con muchas calorías por diferencias autorregulación dietética;

(ii) cómo la obesidad puede producir cambios en la estructura y funcionalidad cortical; y

(iii) cómo la relación entre la estructura y la función de la corteza prefrontal y la obesidad puede describirse mejor como de naturaleza recíproca.

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