Incoherencias monstruosas:
¿Sospechar de los que te forman? ¿Desconfiar de tus educadores o de los educadores de tus ?

Un oficial alemán está condenado a muerte. El veredicto es claro: culpable. No hay marcha atrás. Aislado de todos, piensa en lo absurda que es esta sociedad, y la cerrazón de las mentes que no quieren ver que en la de los fuertes está la del mundo. No lo quieren ver, esa es la causa de la condena, y no los cientos de asesinatos cometidos. No obstante, en el camino a la muerte, que transcurre desde su celda al patíbulo, observa cómo una flor crece perfecta, con vivos colores. Aquel oficial percibe, por primera vez en su vida, la belleza. Y la belleza de una cosa le condujo entonces a pensamientos por donde vagó su imaginación por unos instantes. La de aquella flor, la belleza de las cosas, el sentido de la vida. Y entendió que el creador, al oído de su le susurraba: “vuélvete a Mi, que lo soy todo. Eres perdonado. El mundo, el universo entero; lo pequeño

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y lo grande; la belleza y el amor te esperan. No importa el pasado, importa la ”.
Entonces, el oficial, lleno de rabia, se lanzó contra el suelo, atado de pies y manos como estaba, y agarrando la flor con la boca la arrancó, para escupirla después y pisarla finalmente, mientras pensaba: “nunca más me dejaré camelar con cosas como estas”. Aquel nunca más fue breve, porque al poco murió por su condena.
Ya os digo que antes no lo entendía, pero ahora, después de unos cuantos años, lo comprendo mejor. El mayor enemigo de la : la sospecha. El mayor regalo para un alma: la a lo que uno ve, sin sucumbir a los prototipos de una sociedad o un .

Extraído de aquí…