30 años de la mayor tragedia de los Domecq: repentina muerte de las 4 nietas del patriarca

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La familia Domecq es una de las sagas con más renombre en Jerez y en toda Andalucía. Abuelos, padres, hijos y nietos con sangre aristócrata, vinculados al mundo de la ganadería, del rejoneo y del vino, han logrado forjar la fama de poderío y señorío con la que hoy sigue contando el numerosísimo clan. Pero si algo ha dejado claro el paso del tiempo y la historia es que los ricos también lloran, y en el caso de la familia Domecq, la tragedia ha golpeado con fuerza en su seno en más de una ocasión. Esta tomó su forma más cruel hace hoy 30 años, cuando las cuatro nietas de Álvaro Domecq Díez, el iniciador de la gran saga de rejoneadores, fallecieron de manera repentina tras sufrir un grave accidente de coche.

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A muchos de los presentes les marcó la imagen de la madre y el padre de las cuatro jóvenes rezando con entereza ante el féretro de sus hijas.

Las fuertes creencias religiosas de la familia y su fe sirvieron, sin duda, para que el clan soportara semejante dolor. “Usted, con el corazón en la mano, a pesar de su fe, ¿no tiene miedo a la muerte?”, le preguntaba la periodista Nieves Herrero a Álvaro Domecq en una entrevista el 23 de abril de 1991, después del accidente de tráfico de sus nietas. “Yo no”, contestaba él. “¿Cómo se la imagina?”, volvía a preguntar Herrero. ”Creo que es un paso de esta vida a la otra; lo que hace falta es tener fe, porque si no tienes fe, entonces es un desastre”, explicaba él.

“Desde esta fe cristiana que tienen, aceptan y comprenden la muerte», comentaba un miembro de la familia a ‘ABC’ en el año 2011. “Recuerdo y todavía se me pone el vello de punta, cuando llamé por teléfono al patriarca de los Domecq para darle el pésame por el desgraciado accidente de carretera en el que murieron varias de sus nietas”, comentaba el taurino Paco Mora en ‘Aplausos’, en febrero del 2020, donde desveló la respuesta de este hombre que acababa de vivir una de las mayores tragedias de su vida: “No se preocupe, Mora, Dios lo ha querido así para que en el Cielo me estén esperando cuatro ángeles el día que Él decida que ha llegado el momento para mí”. Ese día fue el 5 de octubre de 2005.