No todo es tobogán


VIRUTAS DE MADERA PRECIOSA:
Tener un ideal, es tener una razón para vivir.
No todo es tobogán
Un niño de cuatro años va por primera vez a su nuevo colegio. 
Su padre, cuando el niño vuelve a casa, siente curiosidad por saber que impresión trae. 
El crío no se manifiesta nada locuaz. Ante la insistencia del padre, al fin exclama: 
– El colegio, bien. Pero el profesor es imbécil. 
-¿Por qué dices que es imbécil?, – pregunta el padre. 
– Es que cuando estamos pasándolo en grande en los toboganes, dice: “Hala, a clase”. 

* * * * * * * * * * * 

El crío no entendía la exigencia del maestro. 
Tenía la sensación de que buscaba fastidiar, que le molestaba verles felices. 
A los hijos les ocurre lo mismo con los padres. 
Y a los hombres, ¡cuantas veces!, nos pasa igual con Dios. Si nos ha creado para compartir su felicidad, ¿cómo no va a querernos felices?. 
Las cosas no son buenas porque Dios las mande; ni malas porque las prohiba. 
Es justamente al revés: nos manda unas cosas porque son buenas y nos prohibe otras porque son malas. 
¿Hasta que punto estamos convencidos de que es así?.