La de los que no practican o de los ateos que practican

Fue una boda por lo civil en la ciudad de A Coruña, en el Palacio de .

La mayoría de bodas, la mayoría aplastante, fueron bodas católicas.
Quizás hay menos en asistir a bodas civiles. En muchos queda la imagen que Sabina expresó de las bodas no religiosas (triste como una boda por lo civil, que dice la letra de Así estoy yo): sin , ni pompa ni boato, un aquí te pillo aquí te mato breve y nada alegre.

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Aún así, a veces se puede presenciar una ceremonia con música, textos de Khalil Gibran, emotivas intervenciones de los novios y de la oficiante, aplausos, y todo ello en un marco comparable con las majestuosas iglesias: el salón de plenos de un  de tradición, con dos ujieres flanqueando a la concejala, que preside el acto.

Porque quizás para esos novios es más casarse así y ahí. Un sin práctica es lo mismo que un ateo practicante: una tremenda incoherencia.