Novísimos

 Resultan conmovedores los diálogos entre
los videntes de Fátima cuando la muerte de uno de ellos -Francisco- es ya
inmimente.
 Francisco acaba de confesarse y
recibir el Viático (a «Jesús Oculto», como llamaban aquellos pequeños
a la Eucaristía).
  -Voy a irme al Cielo. Pero una
vez allí, pediré con fuerza a Jesús que os lleve con El, muy pronto, al
Paraíso.
 Lucía le dice:
 -Me pregunto si te acordarás de mí
cuando estés cerca de Jesús y de María.
 -Quizás tengas razón. Puede ser
que me olvide.
IT CONTINUES…

 Y Jacinta, con pena por la separación que se acerca, le hace sus últimas recomendaciones:
 -Da muchos recuerdos a Nuestro Señor y a la Virgen. Diles que yo sufriré cuanto quieran por los pecadores y para reparar ante el Inmaculado Corazón de María.
 Aquel día lo pasan juntos. Rezan el Rosario, aunque Francisco ya no puede hacerlo externamente. Avanzada la noche, es preciso despedirse. Todavía Lucia le pregunta si necesita algo y Francisco responde que no.
 -Francisco…, adiós… Si vas al Paraíso esta noche, no nos olvides, ¿has oído?
 -No. No os olvidaré; podéis estar tranquilas.
 -Adiós, pues, hasta que nos volvamos a ver en el Cielo…
 Al día siguiente, el 4 de abril de 1919, pidió perdón a todos los que le rodeaban. Hacia las seis de la mañana expiró.C. Barthas La Virgen de Fátima