El bacteriólogo y químico francés Louis Pasteur (Dole, 1822- Villeneuve-l’Etang, 1895) consiguió desarrollar, entre otras, la vacuna preventiva contra la rabia. Dicha vacuna fue administrada por primera vez, con éxito, a un niño alsaciano llamado Joseph Meister, que había sido mordido en catorce partes de su cuerpo por un perro rabioso.

Pues bien, éste niño, con el paso de los años se convirtió en el conserje del mismísimo de París.