Según cuenta una anécdota un día estaba el escritor irlandés (Dublín, 1856-Ayot Saint Lawrence, 1950) paseando, y entró a curiosear en una tienda de libros de ocasión. Al parecer allí encontró un volumen de una de sus comedias y cual no sería su sorpresa cuando al abrirlo pudo leer en la tapa su firma y una dedicatoria a un amigo suyo. Enfadado con su amigo por deshacerse así de su libro lo compró con la intención de enviárselo por correo. Así dispuesto a hacerlo escribió lo siguiente junto a la primera dedicatoria: «Al Sr. X, con un nuevo saludo, ¡¡el segundo!!, de George Bernard Shaw.»