Extraídos de la -Memorias Biográficas en 19 volúmenes-.

Narrado el 1 de mayo de 1865: Soñé que estaba en un Templo muy lleno de jóvenes pero que eran muy pocos los que se acercaban a comulgar. Junto al sitio donde la gente pasa a comulgar vi a un hombre largo y negro, muy negro y muy largo, con cuernos en la cabeza, y que llevaba en la mano un proyector mágico para distraer a los que allí llegaban.

A uno le mostraba en el proyector el patio lleno de juegos y le hacia contemplar su deporte favorito; a otros le mostraba allí en el proyector la casa de sus familiares y los paseos de vacaciones y las diversiones que había tenido. A algunos les hacia recordar las derrotas que habían sufrido en los deportes y las victorias que probablemente podrían tener en el futuro; a varios les presentaba en su proyector las tareas que tenían que hacer, las previas y exámenes que se avecinaban y los libros que había que leer. A otros les presentaba la merienda que iban a comer después y el dinero que tenían por ahí para gastar. Y no faltaban jóvenes a los cuales les presentaba en su proyector los pecados pasados, y así los detenía y no los dejaba pasar a comulgar.

Yo creo que este sueño quiere decir que los enemigos del alma hacen todo lo posible por distraer a cada uno cuando esta en el Templo y cuando esta rezando, para robarle los premios que iba a conseguir rezando bien y comulgando con fervor.

Es necesario romperle el proyector al diablo, y no ser de esos embobados que se quedan mirando lo que él les presenta y así no rezan ni comulgan. Hay que mirar de vez en cuando el crucifijo y pensar lo que Jesús sufrió por nosotros y recordar que dejar la comunión es lo mismo que echarse en brazos del demonio.