Me he olvidado también de algunos pequeños detalles de ni niñez de antes de tu entrada en el Carmelo. No te he hablado de mi amor a las estampas y a la lectura… Y, sin embargo, a las preciosas estampas que tú me dabas como premio debo una de las más dulces alegrías y de las más fuertes impresiones que me han incitado a la práctica de la virtud… Me pasaba las horas muertas mirándolas. Por ejemplo, la «florecita del divino Prisionero» era tan sugestiva, que me quedaba ensimismada mirándola. Al ver que el nombre de Paulina estaba escrito al pie de la florecita, me hubiera gustado que el de Teresa estuviera también allí, y me ofrecía a Jesús para ser su florecita

HISTORIA DE UN ALMA (SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS)

Una imagen que afectó profundamente a fue la imagen de «La florecilla del Divino Prisionero». En esta imagen, se representa a Jesús como un prisionero, mirando desde su celda a través de una ventana enrejada a una sola flor blanca colocada en el borde de la ventana. La prisión estaba destinada a representar el que contiene la presencia divina de nuestro Señor. La florecilla blanca debía representar el consuelo que se le daba a Jesús cada vez que lo visitaban en el Tabernáculo.