Una segunda oportunidad en la vida


No es casualidad que el Día Europeo de las Personas Sin Hogar se celebre el 23 de noviembre. Si hay algo que visibiliza la dureza de vivir en la calle es el frío, sobre todo de noche.

Cae la tarde y con ella las temperaturas, se cierran las tiendas, se vacía la ciudad y se encienden las luces en los edificios… mientras ellas permanecen. Algunos acuden a los albergues, otros se cobijan bajo sus mantas y sacos de dormir en algún cajero o portal.

La carencia les define. Por no haber, no existe ni un sustantivo en el diccionario que defina la falta de un derecho tan fundamental. “Sin hogar”, “sin techo”, “homeless”.

Más de 2.500 personas en total según el último censo de la Comunidad de Madrid carecen de vivienda, y casi un millar de ellas pernoctan al raso

Más de 2.500 personas en total según el último censo de la Comunidad de Madrid carecen de vivienda, y casi un millar de ellas pernoctan al raso. Cada una de estas personas tiene una historia, su historia. Crisis personales, rupturas afectivas, problemas con las drogas, falta de trabajo.

La crisis económica no ha hecho más que agudizar y “democratizar” esta forma extrema de pobreza. Acabar en la calle es fácil. Podría ocurrirle a cualquiera. Salir de ella, muy difícil. Además de cuatro paredes y un techo hay que recuperar muchas más cosas: la autoestima, la voluntad, las relaciones familiares y sociales y la vida laboral.

Desarrollo y Asistencia empezó con treinta voluntarios en el Hospital Clínico de San Carlos y hoy suma más de dos mil, que atienden a unas 48.000 personas al año

Desarrollo y Asistencia lleva más de veinte años dedicada a acompañar a personas que se encuentran en situación de necesidad por soledad, enfermedad, discapacidad, dependencia o exclusión, cualesquiera que sean sus causas. Empezó con treinta voluntarios en el Hospital Clínico de San Carlos y hoy suma más de dos mil, que atienden a unas 48.000 personas al año.

Desarrollo y Asistencia comenzó, en 2013, un Programa de Ayuda a la Inserción Socio Laboral que une, con metodología innovadora, la visión empresarial y la perspectiva social. Foto: Ismael Martínez Sánchez.

En 2013, al ver tantas personas abocadas a la ruina, la necesidad y la pérdida del hogar, la ONG decidió dar un paso más en el apoyo a personas sin hogar ayudándoles en la búsqueda activa de empleo con un Programa de Ayuda a la Inserción Socio Laboral que une, con metodología innovadora, la visión empresarial y la perspectiva social.

La inserción laboral es el primer objetivo para la plena inclusión y normalización de las personas sin hogar

Comenzaron ayudando a las personas sin hogar y recientemente han ampliado su alcance a aquellas que, teniendo casa, están en riesgo de exclusión social. En su mayoría son parados de largo duración que les derivan de la Red Municipal de Atención a Personas Sin Hogar y del Departamento de Inclusión del Ayuntamiento de Madrid.

Según el VIII Recuento de Personas Sin Hogar del Ayuntamiento del 15 de diciembre 2016, el 63% de los entrevistados afirmaron que se encuentran en esta situación por falta de trabajo pese a que el 59% de ellos tienen estudios superiores. La inserción laboral es, por tanto, el primer objetivo para la plena inclusión y normalización de las personas sin hogar. La falta de trabajo, unida a la ruptura con su entorno familiar y social y el sentimiento de exclusión, coloca a estas personas en un círculo vicioso de frustración que imposibilita su acceso al mercado laboral.

Desarrollo y Asistencia une fuerzas con la campaña “Nadie sin hogar” que lleva a cabo Cáritas para el trienio 2016-2018

Desarrollo y Asistencia une fuerzas con la campaña “Nadie sin hogar” que lleva a cabo Cáritas para el trienio 2016-2018 con el objetivo de sensibilizar y poner de relieve elementos fundamentales para la inclusión de las personas que carecen de vivienda: la dignidad, el acceso y el ejercicio de los derechos humanos fundamentales.

María Roldán, directora del Proyecto de Inserción Socio Laboral de Personas sin Hogar de Desarrollo y Asistencia, recuerda la máxima “lo que no se da, se pierde”. “Como voluntarios mentores, ofrecemos nuestro conocimiento del mercado laboral —la búsqueda de trabajo, cómo afrontar los procesos de selección— a personas para las que el trabajo es mucho más que un horario, tareas o una nómina: es una segunda oportunidad de vida”.

En 2017 se han incorporado cuatro talleres de alfabetización digital, para minimizar la brecha que existe entre estas personas a las que se dirige el programa y el resto de la sociedad. Foto: Ismael Martínez Sánchez.

Luis, que ha trabajado veinte años en el campo de los recursos humanos, acompaña semanalmente a las personas sin hogar en este proceso. “A lo largo de mi vida me ha ayudado mucha gente, otra no tanto y sé la frustración que se siente. Con mi experiencia puedo ayudarles. Un día me crucé con Desarrollo y Asistencia y tuve la oportunidad de hacer este programa. Sabía que me iba a tocar coger el testigo”.

En estos cuatro años han pasado por el programa 147 usuarios y 81 voluntarios. A finales de 2016, más del 50% de los usuarios, encontraron un empleo

Como él, cada viernes, Maribel, Sara, Manuela, Rosana y tantos otros asisten al Centro Municipal de Acogida Juan Luis Vives, para asesorar en materias como derecho, recursos humanos, consultoría de empresa, etc., a los usuarios: orientación y apoyo individual en el proceso de búsqueda de empleo, refuerzo de la autonomía mediante la adquisición de conocimientos, habilidades y competencias; desarrollo de rutinas y hábitos que les permitan alcanzar los objetivos planificados, etc. Además les acompañan en los talleres, están en contacto permanente durante la semana y elaboran informes de seguimiento del trabajo realizado. En estos cuatro años han pasado por el programa 147 usuarios y 81 voluntarios. A finales de 2016, más del 50% de los usuarios, encontraron un empleo.

En 2017 se han incorporado cuatro talleres de alfabetización digital, para minimizar la brecha que existe entre estas personas a las que se dirige el programa y el resto de la sociedad, facilitando así la búsqueda activa de empleo a través de los canales tecnológicos. Estos talleres se suman a los seis que se imparten a lo largo del curso para transmitir conocimientos y reforzar habilidades y competencias para la búsqueda de empleo.

Para Maribel, abogada en un bufete y voluntaria, “este proyecto cambia la vida de las personas, tanto la de aquellas que no han contado con una red de apoyo en momentos críticos de su vida y que están luchando por tener una oportunidad de acceso al mercado laboral, como la de aquellas que, con su compromiso, contribuyen a conseguirlo”.