“Estando una vez rezando el “Quicumque vult”, se me dio a entender la manera cómo era un solo Dios y tres Personas tan claro, que yo me espanté y me consolé mucho. Hízome grandísimo provecho para conocer más la grandeza de Dios y sus maravillas, y para cuando o pienso o se trata de la Trinidad, parece entiendo cómo puede ser, y esme mucho contento”.

(Santa Teresa, “Vida”)