“Madre mía: a estos hijos y a mí, danos el don bendito de la en la lucha, que nos hará sinceros; la de sentirnos tan metidos en Dios, endiosados. El gozo sacrificado y sobrenatural de ver toda la -toda la miseria, toda la de nuestra pobre humana con sus flaquezas y defectos- a ser fiel a la gracia del Señor, y así ser instrumento para cosas grandes”

San