Terrible es el demonio de la fornicación y violentamente cae sobre aquellos que luchan contra la pasión, y especialmente en el descuido de la conducta y en los encuentros con las mujeres. Escondido en la dulzura del placer asalta el intelecto, luego ataca mediante el recuerdo a quien se ha recogido en soledad, e inflamando el cuerpo y presentando al intelecto formas variadas, lo atrae a consentir el pecado. Si quieres que éstas no se entretengan en ti, toma el ayuno, el trabajo, la vigilia y el bello recogimiento junto con la oración continua.

(Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad)