Incluso aunque no haya sido acosado descaradamente por el Diablo, como últimamente al Cura de Ars, a Marta Robin o al Padre Pío, todo creyente de fe profunda, ha de recordar la recomendación de Jesús: "No te-máis a los que solo pueden matar el cuerpo y nada más. Temed, más bien, a quien, después de matar, tiene poder para arrojar al fuego. Sí, os lo repito, temed a ese" (Lc 12,5). Nuestro famoso autor, sirviéndose como san Pablo, de un lenguaje militar, comienza por analizar de cerca las tácticas de Satán, para proponer a continua-ción las que hemos de adoptar nosotros si queremos dar un verdadero "jaque mate" al Rey de las Tinieblas.
Incluso aunque no haya sido acosado descaradamente por el Diablo, como últimamente al Cura de Ars, a Marta Robin o al Padre Pío, todo creyente de fe profunda, ha de recordar la recomendación de Jesús: "No te-máis a los que solo pueden matar el cuerpo y nada más. Temed, más bien, a quien, después de matar, tiene poder para arrojar al fuego. Sí, os lo repito, temed a ese" (Lc 12,5). Nuestro famoso autor, sirviéndose como san Pablo, de un lenguaje militar, comienza por analizar de cerca las tácticas de Satán, para proponer a continua-ción las que hemos de adoptar nosotros si queremos dar un verdadero "jaque mate" al Rey de las Tinieblas.