El autor de La isla del tesoro decidió emprender un viaje para reunirse con Fanny Ousborne, una mujer once años mayor que él, divorciada y con dos hijos, de la que se había enamorado. Tomó un barco de emigrantes en Glasgow y cruzó el Atlántico. De esa travesía dejó constancia El emigrante por gusto (1894).
El autor de La isla del tesoro decidió emprender un viaje para reunirse con Fanny Ousborne, una mujer once años mayor que él, divorciada y con dos hijos, de la que se había enamorado. Tomó un barco de emigrantes en Glasgow y cruzó el Atlántico. De esa travesía dejó constancia El emigrante por gusto (1894).