Doce especialistas estudian los devastadores efectos provocados por el pensamiento posmoderno y por el denominado giro lingüístico sobre la historia. Analizan las nuevas percepciones historiográficas que, partiendo del abandono del pensamiento único de la modernidad y el progreso, han acabado desembocando en la adopción de nuevas propuestas teóricas contaminadas por un declarado viraje culturalista y lingüístico. El libro da cuenta, así, de la profunda renovación experimentada en las últimas décadas por las corrientes historiográficas más tradicionales y examina la aparición de nuevas formas de hacer historia que han contribuido a la gestación de un vigoroso y rejuvenecedor panorama.