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Aunque Antonio García Ysábal no lo incluyera, ni hiciese mención de él, en La nueva poesía canaria, que antologaba a siete poetas que lanzaron su primer libro entre 1988 y 1998, Antonio Jiménez Paz (San Andrés y Sauces, La Palma, 1961) es una de las voces más personales del actual panorama de la poesía en las Islas. Con cuatro poemarios en su haber (tres publicados y un cuarto inédito), el autor de Diario de la distancia irrumpió en el mundillo literario, como tantos otros, en pos de un sueño: "narrar el éxito de su desesperación", de donde han surgido, por lo demás, muchas de las mejores páginas de la literatura universal. Sin embargo, las primeras incursiones literarias de Jiménez Paz no tuvieron lugar en el terreno de la lírica, sino en la narrativa -obtuvo en 1986 el premio "Félix Francisco Casanova" en dicha modalidad-, hasta que pronto, a comienzos de los 90 de la pasada centuria, descubrió en la poesía su verdadera vocación, faceta en la que también ha recibido algunos galardones, como el accésit Premio Emeterio Gutiérrez Albelo (Tenerife, 1991), el accésit Premio Esperanza Spínola (Lanzarote, 1991) o el Premio Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1995), otorgado por la Asociación de Jóvenes Escritores de España.
Aunque Antonio García Ysábal no lo incluyera, ni hiciese mención de él, en La nueva poesía canaria, que antologaba a siete poetas que lanzaron su primer libro entre 1988 y 1998, Antonio Jiménez Paz (San Andrés y Sauces, La Palma, 1961) es una de las voces más personales del actual panorama de la poesía en las Islas. Con cuatro poemarios en su haber (tres publicados y un cuarto inédito), el autor de Diario de la distancia irrumpió en el mundillo literario, como tantos otros, en pos de un sueño: "narrar el éxito de su desesperación", de donde han surgido, por lo demás, muchas de las mejores páginas de la literatura universal. Sin embargo, las primeras incursiones literarias de Jiménez Paz no tuvieron lugar en el terreno de la lírica, sino en la narrativa -obtuvo en 1986 el premio "Félix Francisco Casanova" en dicha modalidad-, hasta que pronto, a comienzos de los 90 de la pasada centuria, descubrió en la poesía su verdadera vocación, faceta en la que también ha recibido algunos galardones, como el accésit Premio Emeterio Gutiérrez Albelo (Tenerife, 1991), el accésit Premio Esperanza Spínola (Lanzarote, 1991) o el Premio Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1995), otorgado por la Asociación de Jóvenes Escritores de España.