Muchos de los acontecimientos de nuestro pasado histórico duermen entre sábanas de legajos a la espera de que alguien les vuelva a dar vida, recuperándolos, reinterpretándolos y divulgándolos. Y mientras tanto, la transmisión oral los salva del definitivo olvido, presentándolos como leyendas o relatos históricos idealizados, desfigurados o tan sintetizados que apenas permiten entender la realidad de lo sucedido. Así ocurría con la leyenda del Sopiñas hasta que Santiago González-Llanos, con un trabajo de investigación impecable, nos presenta detalladamente las andanzas de este capitán de una gavilla de bandoleros ferrolanos y el proceso judicial al que fue sometido. Sorprende en un libro de historia, y es de agradecer, la capacidad del autor para presentar los acontecimientos no sólo con gran rigor histórico, sino también con una amenidad que despierta en el lector enorme interés e intriga por el desenlace. El caso del Sopiñas y su gavilla es representativo del bandidismo decimonónico gallego. Los bandoleros suelen estar integrados en la sociedad con una vida normalizada, cuando actúan utilizan colaboraciones esporádicas de personas ajenas a la organización y dirigen sus fechorías y robos a todas las clases sociales: aos pobres roubábanlles a pobreza. Por ello la memoria oral los presenta como malvados, capaces de añadir la tortura y el asesinato al robo.
Muchos de los acontecimientos de nuestro pasado histórico duermen entre sábanas de legajos a la espera de que alguien les vuelva a dar vida, recuperándolos, reinterpretándolos y divulgándolos. Y mientras tanto, la transmisión oral los salva del definitivo olvido, presentándolos como leyendas o relatos históricos idealizados, desfigurados o tan sintetizados que apenas permiten entender la realidad de lo sucedido. Así ocurría con la leyenda del Sopiñas hasta que Santiago González-Llanos, con un trabajo de investigación impecable, nos presenta detalladamente las andanzas de este capitán de una gavilla de bandoleros ferrolanos y el proceso judicial al que fue sometido. Sorprende en un libro de historia, y es de agradecer, la capacidad del autor para presentar los acontecimientos no sólo con gran rigor histórico, sino también con una amenidad que despierta en el lector enorme interés e intriga por el desenlace. El caso del Sopiñas y su gavilla es representativo del bandidismo decimonónico gallego. Los bandoleros suelen estar integrados en la sociedad con una vida normalizada, cuando actúan utilizan colaboraciones esporádicas de personas ajenas a la organización y dirigen sus fechorías y robos a todas las clases sociales: aos pobres roubábanlles a pobreza. Por ello la memoria oral los presenta como malvados, capaces de añadir la tortura y el asesinato al robo.